
El Cabildo de Tenerife prioriza la selvicultura preventiva para reforzar la protección de sus montes
El Cabildo de Tenerife ha implementado un nuevo modelo de gestión forestal centrado en la selvicultura preventiva y la reducción de biomasa para aumentar la resiliencia de los ecosistemas insulares frente a los incendios.
La gestión de los ecosistemas insulares en Tenerife ha virado hacia un modelo de intervención proactiva, tal y como ha informado recientemente el Cabildo de la Isla. Esta estrategia, liderada por la Consejería de Medio Natural, Sostenibilidad, Seguridad y Emergencias, busca transformar la operatividad de las Brigadas Forestales (Brifor), desplazando el foco desde la respuesta reactiva ante siniestros hacia una planificación técnica sostenida a lo largo de todo el año.
El núcleo de esta política reside en la selvicultura preventiva, una disciplina que, lejos de ser una labor secundaria, se ha consolidado como el pilar fundamental para la preservación del patrimonio natural tinerfeño. Las brigadas están ejecutando actualmente intervenciones de limpieza y gestión de biomasa en enclaves críticos, con especial atención a los pinares húmedos y las formaciones de monteverde joven. El objetivo técnico es doble: por un lado, eliminar el combustible vegetal acumulado y reducir la presencia de especies de alta combustibilidad, como el brezo; por otro, fomentar el desarrollo de especies con mayor resistencia al fuego, como el laurel y la faya, que actúan como cortafuegos naturales.
Desde la presidencia del Cabildo, encabezada por Rosa Dávila, se ha puesto el acento en la naturaleza invisible pero determinante de estas tareas. La administración insular sostiene que la resiliencia del monte frente a la creciente presión climática depende directamente de esta labor constante. En este sentido, la consejera Blanca Pérez ha subrayado que el diseño del paisaje actual no responde únicamente a criterios de seguridad, sino a una visión integral de conservación de la biodiversidad.
Más allá de la mitigación de riesgos, estas actuaciones persiguen un fin operativo táctico: la creación de perímetros de seguridad que faciliten el despliegue de los equipos de emergencia en caso de incendio. Al reducir la carga de combustible, el Cabildo no solo busca disminuir la intensidad de posibles focos, sino también garantizar que el terreno sea transitable y seguro para los efectivos, integrando la prevención como un elemento intrínseco de la gestión forestal moderna frente a los retos ambientales del siglo XXI.