
Detectan un repunte de actividad sísmica en el complejo volcánico de Las Cañadas en Tenerife
El Instituto Geográfico Nacional y el Involcan mantienen bajo vigilancia el complejo volcánico de Las Cañadas tras registrar un repunte de microterremotos de baja intensidad en Tenerife.
La reciente reactivación del registro sísmico en Tenerife ha vuelto a situar el foco de la vigilancia geológica sobre el complejo volcánico de Las Cañadas. Según los datos difundidos por el Instituto Geográfico Nacional (IGN) y el Instituto Volcanológico de Canarias (Involcan), la isla ha experimentado un repunte en la frecuencia de movimientos telúricos que, si bien mantienen una intensidad reducida, subrayan la naturaleza dinámica del subsuelo tinerfeño.
El análisis técnico de los organismos competentes revela una disparidad en el conteo de eventos, atribuible a las distintas metodologías de monitorización empleadas. Mientras que el IGN ha contabilizado 79 sismos entre el jueves y el viernes, la Red Sísmica Canaria, gestionada por Involcan, eleva la cifra a más de 200 microterremotos localizados en el cuadrante suroeste de la caldera durante las últimas 48 horas. Estos eventos, clasificados como de naturaleza volcano-tectónica, se han originado a una profundidad cercana a los 10 kilómetros, alcanzando una magnitud máxima de 1,1 en la escala de Richter.
Desde una perspectiva geofísica, este fenómeno no constituye un evento aislado, sino que se enmarca en una dinámica recurrente observada desde mediados de 2017. Los expertos vinculan esta sismicidad a la presurización del sistema hidrotermal insular, un proceso impulsado por la circulación de fluidos magmáticos en profundidad. Este comportamiento, que ha sido documentado de manera sistemática por la comunidad científica desde 2016, se sustenta en una red de indicadores geoquímicos y geofísicos que permiten a los especialistas realizar un seguimiento constante de la estabilidad del sistema.
La recurrencia de estos episodios pone de manifiesto la importancia de mantener una vigilancia activa sobre el Teide, un volcán que, pese a su aparente calma superficial, mantiene una actividad interna constante. La monitorización continua resulta fundamental no solo para la comprensión científica de la geodinámica de las Islas Canarias, sino también para garantizar la correcta gestión de la información pública ante procesos naturales que, aunque habituales en el contexto geológico regional, requieren de una interpretación técnica rigurosa para evitar alarmismos innecesarios.