Aumenta el alcoholismo en Tenerife, a menudo combinado con cocaína

Aumenta el alcoholismo en Tenerife, a menudo combinado con cocaína

Recurso: El Día

Cáritas Tenerife advierte de un aumento del alcoholismo en la isla, a menudo combinado con cocaína, según el informe del Proyecto Drago que también señala un incremento en el consumo femenino y una edad de inicio temprana.

Cáritas Tenerife ha notado un aumento en la isla del alcoholismo, a menudo combinado con el consumo de otras drogas como la cocaína. Esto se desprende del informe del Proyecto Drago, que cumple 27 años y destaca este problema con motivo del Día Mundial sin Alcohol.

El informe señala que cada vez hay más personas afectadas, siendo la mayoría hombres (59,4%), aunque las mujeres ya representan más del 40% (un aumento del 6% respecto al año anterior). Los hombres de entre 56 y 65 años son el grupo más numeroso (23,7%), mientras que en las mujeres, el rango de 46 a 55 años es el más afectado (13,1%).

Además, se mantiene la tendencia de que el consumo empiece entre los 14 y los 16 años. Los hombres inician a esta edad en un 11,6% y las mujeres en un 8,1%, sumando un 50,6% del total.

En cuanto a la situación laboral, las personas en paro son las más afectadas (30,6%), seguidas de quienes tienen contrato indefinido o son autónomos (30%). El 51,9% de los atendidos consume tabaco y un 11% cocaína. Solo el 51% cuenta con apoyo familiar y el 23,1% vive solo. Un 20% (6% mujeres y 14% hombres) se encuentra en situación de exclusión social. El 52% presenta Patología Dual, es decir, un trastorno adictivo y otro psiquiátrico. Un dato positivo es que el 43% de los tratados ha logrado el alta terapéutica.

Rene Monasterio Morell, trabajadora social y coordinadora del Proyecto Drago desde hace 21 años, explica que en los últimos tiempos "hemos visto que el paciente llega con otros consumos asociados como el de cocaína". Esta sustancia, según detalla, les permite mantener la euforia y "no caer en el estado depresivo habitual", lo que lleva a que "puedan estar todo el día combinándolas".

Aunque la edad de inicio del consumo se mantiene entre los 14 y 16 años, "están llegando al programa personas de 50 o 60 años" porque "la enfermedad, y el alcoholismo es una enfermedad, aparece al final, no en tres años como la cocaína, sino tras consumir toda una vida". Monasterio señala que "los hombres toman menos conciencia porque el consumo está más socializado".

La experta insiste en que "el alcohol es la primera droga en el mundo y de la que menos percepción de riesgo se tiene". Recuerda que "está presente hasta en el cumpleaños de los niños, que se celebran siempre con alcohol porque no sabemos divertirnos sin él, cuando es todo lo contrario".

Monasterio detalla que "el hombre, generalmente, bebe en la calle, en los bares", aunque también hay quienes lo hacen en casa para "paliar la soledad o la angustia". Sin embargo, "la mayoría bebe socialmente con un consumo abusivo". Tras 20 o 30 años bebiendo, "aparecen todos los síntomas de la enfermedad". Subraya que "es una enfermedad, no se trata de un estilo de vida".

Además, el alcohol afecta a otras patologías, "más de 200", según la coordinadora. Explica que "desde que entra por la boca ya está relacionado con el trastorno digestivo y con casi todos los órganos". Desmonta el mito de que el hígado es el principal afectado, afirmando que "la diana del alcohol es el cerebro porque produce trastornos de conducta".

Dado que "el cerebro está madurando hasta los 25 años, más o menos", la trabajadora social sostiene que "todo ese alcohol que los jóvenes se beben, y pienso en los botellones, le hace un daño horroroso a sus neuronas". A menudo, los jóvenes llegan al Proyecto Drago "no por iniciativa propia, sino porque la familia los trae". También hay jóvenes que se acercan al proyecto por imposición judicial, debido a las "consecuencias legales" del alcoholismo. Otros llegan derivados de servicios sanitarios, muchos desde hospitales, especialmente de especialidades digestivas o de salud mental.

Las personas mayores suelen acceder a la unidad "porque su hígado está ya muy mal, pero es un órgano agradecido que se regenera solo. Lo cuidas, dejas de beber y se pone bien". Esto no ocurre en casos de "cirrosis hepática irreversible". La mayoría de los hombres llega a Proyecto Drago por la familia o por los recursos mencionados, y en ellos, subraya Monasterio, "el consumo es más social". En el caso de la mujer, "consume alcohol de forma más privada e íntima, en casa y a escondidas, y lo hace como consecuencia de sus problemas".

La problemática del alcoholismo no distingue clases sociales. "En las adicciones no hay clases sociales y el alcohol tampoco las respeta. Aquí vienen personas normalizadas por sus trabajos, buenos o no tan buenos, y otras que son vulnerables. Hay de todo".

Monasterio insiste en que "las mujeres lo pasan doblemente mal" por dos razones. En primer lugar, el alcohol les causa un gran daño físico porque su organismo "lo tolera menos que los hombres". En segundo lugar, "por sus responsabilidades, los roles de madre y trabajadora a la vez; es decir, por el mero hecho de ser mujer".

La estadística de este año incluye un dato que sorprende a Monasterio: de las 184 personas de 94 familias atendidas en el proyecto, "casi un 40% son mujeres cuando, una cifra que hace diez años era del 20%". Ella cree que ellas "son más valientes y están pidiendo ayuda, gracias también a las campañas en hospitales y otros centros". Otro aspecto que resalta es que "la mayoría de las mujeres acuden solas, mientras a los hombres les acompañan la madre, una hija o un hijo. Ellas rara vez vienen con compañía, lo que lo hace más difícil todavía".

Este sábado, 15 de noviembre, se celebra el Día Mundial sin Alcohol. Cáritas y Proyecto Drago adelantan los datos de su informe sobre la isla unos días antes y el martes 18 celebrarán un acto íntimo con los pacientes y sus familias.