
La falta de personal obliga a suspender el comedor en el CEIP Fañabé y agrava la crisis educativa en el sur de Tenerife
La falta de personal no docente ha obligado a suspender el servicio de comedor en varios centros educativos del sur de Tenerife, provocando movilizaciones de las familias ante la incapacidad de la Consejería de Educación para cubrir las vacantes de forma estable.
La crisis en la gestión de los comedores escolares del sur de Tenerife ha alcanzado un punto de inflexión, evidenciando una disfunción estructural en el sistema de provisión de personal no docente de la Consejería de Educación. Tal y como recoge la información publicada recientemente, la falta de auxiliares ha obligado al CEIP Fañabé, en Adeje, a suspender el servicio a partir de este miércoles, una medida que se suma a las incidencias registradas en al menos una decena de centros educativos de la comarca durante el inicio del presente curso académico.
El problema, lejos de ser coyuntural, responde a una cronificación de las vacantes sin cubrir que afecta a colegios como el CEIP Granadilla de Abona, el Teobaldo Power en Guía de Isora, el CEIP Almácigo, el CEIP Tamaimo, el CEIP José Esquivel y el CEIP La Cumbrita. La escasez de personal de administración y servicios (PAS) ha derivado en una situación donde la responsabilidad de la vigilancia y atención de los menores recae, de manera irregular, en el profesorado, las direcciones de los centros y las propias familias, quienes han llegado a movilizarse mediante una campaña en Change.org que ya acumula más de 7.000 firmas.
Desde la Consejería de Educación, dirigida por Poli Suárez, se argumenta que la dificultad reside en la gestión de las listas de empleo y la falta de candidatos dispuestos a cubrir plazas con jornadas reducidas en ubicaciones alejadas de los núcleos urbanos, lo que desincentiva la aceptación de las ofertas. No obstante, las asociaciones de padres y madres (Ampas) cuestionan la eficacia de este modelo de gestión, señalando que existen personas interesadas en el entorno local que no son contactadas por la administración. La precariedad de las condiciones laborales y la falta de una planificación estable convierten las soluciones actuales en parches temporales que no garantizan la continuidad del servicio.
Este escenario trasciende la mera logística alimentaria, impactando directamente en la conciliación laboral de las familias del sur de la isla, un sector fuertemente vinculado a la hostelería. Para muchos menores, el comedor representa una garantía nutricional básica, por lo que la interrupción del servicio —que en casos extremos ha provocado la suspensión de las rutas de transporte escolar— supone una vulneración de la equidad en el acceso a los servicios públicos. Ante la persistencia de estas carencias, las familias afectadas mantienen abierta la posibilidad de elevar sus protestas ante la sede de la Consejería, exigiendo una reestructuración del sistema de contratación que permita cubrir las vacantes de forma permanente y no mediante soluciones de urgencia que, como se ha demostrado en este inicio de curso, resultan insuficientes para sostener la operatividad de los centros.