
Un colegio de Tenerife integra el duelo y la educación emocional en su currículo escolar
El CEIP Juan Cruz Ruiz de Tenerife ha integrado la educación emocional sobre el duelo en su currículo escolar mediante iniciativas como el "Árbol de los recuerdos" y espacios de escucha activa para normalizar la gestión de la pérdida en el aula.
La educación emocional ha dejado de ser una asignatura pendiente para convertirse en un pilar fundamental de la convivencia en las aulas españolas. Tal y como recoge una reciente información publicada por El Día, el CEIP Juan Cruz Ruiz, situado en el barrio tinerfeño de La Vera (Puerto de la Cruz), ha implementado un modelo pedagógico que integra el duelo y la pérdida dentro de su currículo ordinario, alejándose de la visión tabú que tradicionalmente ha rodeado a la muerte en el ámbito escolar.
Este enfoque, que se enmarca dentro de la estrategia de gestión emocional del centro, nació hace tres años como respuesta a una necesidad detectada por el equipo docente ante el fallecimiento de familiares cercanos de varios alumnos. La dirección del colegio, encabezada por Daisy Rodríguez Ramos, optó por profesionalizar la atención al alumnado tras recibir formación especializada por parte de la Consejería de Educación. El objetivo es claro: dotar a los menores de herramientas para procesar sentimientos complejos, evitando que el silencio o la ocultación de la realidad generen fantasías o angustias innecesarias en los niños.
La metodología aplicada en este centro canario se materializa en dos iniciativas permanentes. Por un lado, la instalación de una cabina telefónica que funciona como un espacio de escucha activa, donde los estudiantes pueden expresar sus sentimientos de forma privada ante un docente de confianza. Por otro, la creación del denominado "Árbol de los recuerdos", una instalación visual que se renueva anualmente coincidiendo con el Día de Finados. En este mural, los alumnos depositan elementos simbólicos —fotografías, dibujos o nombres— que permiten visibilizar el recuerdo de seres queridos o mascotas, integrando la ausencia en la cotidianidad del centro.
Esta práctica no solo normaliza el llanto o la expresión de la tristeza en el aula, sino que fomenta una cultura de apoyo mutuo. Al convertir el duelo en un proceso compartido, el centro logra que la comunidad educativa actúe como una red de contención, donde la gestión de las emociones se entiende como una competencia transversal necesaria para el desarrollo personal. Con la llegada de la festividad de los difuntos, el alumnado del CEIP Juan Cruz Ruiz reafirma este compromiso, demostrando que la escuela puede y debe ser un entorno seguro donde aprender a transitar las etapas más difíciles de la vida.