
Zálatta Espacio Escénico inaugura temporada con una apuesta por el teatro de proximidad en La Laguna
Zálatta Espacio Escénico inaugura su nueva temporada en La Laguna con una programación diversa que apuesta por el teatro de proximidad a través de las obras Encrucijadas. Un espejo lejano y Se vende… o se intenta.
La escena independiente de Tenerife afronta el inicio del nuevo curso con una apuesta por la diversidad de géneros y la reivindicación de la proximidad como eje vertebrador de la experiencia cultural. Según ha dado a conocer Zálatta Espacio Escénico, la sala ubicada en el número 119 de la Carretera Monte de las Mercedes, en La Laguna, inaugurará su temporada con dos montajes de factura regional que contrastan por su tono y temática, reafirmando el papel de este recinto como un nodo de resistencia creativa frente a la estandarización de la oferta de ocio.
El calendario de representaciones arrancará el 18 de septiembre a las 20:30 horas con Encrucijadas. Un espejo lejano. Bajo la dirección de Telesforo Rodríguez y con dramaturgia de Cirilo Leal, esta pieza pone el foco en la propia naturaleza del teatro como institución. La trama, que cuenta con las interpretaciones de Héctor Armas, Inés Rodríguez, Wame Gutiérrez, Eva González y Leticia Torres, plantea un conflicto dialéctico entre la preservación del patrimonio cultural y las dinámicas de especulación inmobiliaria que amenazan la memoria colectiva. Esta obra, fruto de la colaboración entre el Teatro Leal y Zálatta Teatro, se erige como un ejercicio de introspección sobre la función social de los espacios escénicos.
El contrapunto llegará el 26 de septiembre, también a las 20:30 horas, con la propuesta de Benayga Taller de Teatro titulada Se vende… o se intenta. En esta ocasión, la sala vira hacia el registro cómico mediante una pieza de enredo que explora las vicisitudes de una agencia inmobiliaria. La obra se apoya en un ritmo dinámico y en la construcción de arquetipos reconocibles para el espectador, buscando una conexión directa a través del humor de situación.
La relevancia de esta programación radica en la capacidad de la sala para mantener una actividad estable pese a las limitaciones de su aforo, restringido a poco más de 30 personas. Este modelo de gestión, que prioriza la cercanía física entre el intérprete y el público, se ha consolidado como una alternativa necesaria en el archipiélago. Al integrar tanto producciones propias como proyectos invitados del ámbito canario e iberoamericano, Zálatta Espacio Escénico no solo garantiza la continuidad de su cartelera, sino que refuerza su posición como un enclave estratégico para el teatro de proximidad, donde la diversidad de géneros actúa como herramienta para atraer a públicos heterogéneos.