
El sendero del Pico del Inglés en Anaga se convierte en un fenómeno viral en redes sociales
El antiguo tramo vial del Mirador del Pico del Inglés, en el Parque Rural de Anaga, se ha convertido en un fenómeno viral gracias a su singular estética natural y su valor como ecosistema de laurisilva protegido.
El fenómeno de la viralidad digital ha puesto el foco sobre un enclave específico en el Parque Rural de Anaga, en Tenerife, un espacio que, según han reportado recientemente diversos medios locales, ha captado la atención de viajeros y usuarios de redes sociales por su singular estética. Se trata de un antiguo segmento vial, actualmente clausurado al tráfico rodado, que se sitúa en las inmediaciones del Mirador del Pico del Inglés, accesible a través de la carretera TF-114.
Más allá del interés estético que suscita este pasaje, su relevancia radica en su integración dentro de un ecosistema de alto valor ecológico. El Parque Rural de Anaga, reconocido por la UNESCO como Reserva de la Biosfera desde 2015, constituye uno de los macizos geológicos más antiguos de la isla. La morfología del terreno, caracterizada por cortes verticales en la roca, ha permitido la proliferación de una densa capa de musgo y helechos, favorecida por la incidencia constante de los vientos alisios. Este fenómeno meteorológico no solo garantiza la humedad necesaria para la supervivencia de la laurisilva, sino que genera una nubosidad recurrente que confiere al lugar una atmósfera característica, a menudo comparada en el imaginario colectivo con escenarios de la literatura fantástica.
Desde una perspectiva de gestión territorial, la transformación de esta infraestructura obsoleta en un sendero peatonal subraya la importancia de la conservación en áreas protegidas. La zona no solo representa un punto de interés paisajístico, sino que es un ejemplo de la biodiversidad propia del monteverde canario, donde la orografía y el clima convergen para crear un microclima singular. La visita a este punto, que combina la huella de la ingeniería civil histórica con la recuperación del entorno natural, permite observar la transición entre los caseríos tradicionales de la zona y la complejidad geológica que define a este macizo montañoso. El acceso, limitado exclusivamente al tránsito a pie, garantiza la preservación de este corredor natural, permitiendo que el visitante experimente la singularidad de un espacio donde la vegetación ha terminado por reclamar el protagonismo sobre la antigua calzada.