El cordón trenzado del Valle de La Orotava, declarado Bien de Interés Cultural

El cordón trenzado del Valle de La Orotava, declarado Bien de Interés Cultural

Recurso: El Día

El Gobierno de Canarias ha declarado Bien de Interés Cultural (BIC) la técnica del cordón trenzado en el Valle de La Orotava, blindando así este método vitivinícola tradicional frente a la mecanización industrial.

La reciente resolución del Ejecutivo autonómico, que otorga la máxima protección patrimonial a la viticultura del Valle de La Orotava, trasciende la mera catalogación administrativa para consolidarse como un blindaje frente a la erosión de los saberes rurales. Según ha comunicado el Gobierno de Canarias, el sistema de conducción de la vid mediante cordón trenzado ha sido oficialmente inscrito como Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de técnica artesanal tradicional, un estatus que reconoce la pervivencia de un legado agrícola que hunde sus raíces en el siglo XVI.

Este reconocimiento oficial, cuya tramitación se inició a principios de 2024, pone el foco sobre una metodología de cultivo que define la identidad paisajística del norte de Tenerife. A diferencia de los modelos de mecanización intensiva que predominan en la viticultura contemporánea, el cordón trenzado requiere una intervención humana constante y especializada. El proceso implica el entrelazado manual de los sarmientos de diversas cosechas, los cuales se elevan sobre soportes de madera o metal, creando una estructura paralela al suelo que exige una pericia técnica transmitida de forma generacional.

Más allá de su valor estético, la relevancia de esta declaración radica en la necesidad de salvaguardar un modelo que, pese a su alta exigencia en términos de mano de obra y tiempo, sigue siendo el pilar de la economía vitivinícola local. Los datos oficiales confirman que este método se mantiene vigente en más del 70% de las explotaciones de la comarca, lo que demuestra que no se trata de una práctica residual o museística, sino de un sistema productivo plenamente operativo.

La protección otorgada por las autoridades insulares subraya la importancia de este patrimonio etnográfico como un elemento de cohesión social. Al elevar el cordón trenzado a la categoría de BIC, la administración busca mitigar la presión de métodos agrícolas menos complejos que, aunque más eficientes desde una perspectiva puramente industrial, carecen del valor cultural y la adaptación al terreno que caracteriza a esta técnica. En última instancia, la medida pretende asegurar que la relación entre el viticultor y el territorio, forjada a lo largo de cinco siglos, no se vea desplazada por la estandarización de los procesos agrarios modernos.