La Denominación de Origen Tacoronte-Acentejo: motor económico y cultural del norte de Tenerife

La Denominación de Origen Tacoronte-Acentejo: motor económico y cultural del norte de Tenerife

Recurso: El Día

La Denominación de Origen Tacoronte-Acentejo se consolida como un motor económico y cultural en el norte de Tenerife, destacando por su apuesta por la sostenibilidad, la calidad certificada y la integración del sector vitivinícola con el patrimonio artístico de la isla.

La Denominación de Origen Tacoronte-Acentejo se ha consolidado como un eje vertebrador de la economía y la identidad cultural en el norte de Tenerife, un territorio que abarca desde Santa Cruz hasta Santa Úrsula. Según los datos facilitados por el propio Consejo Regulador, esta zona vitivinícola sostiene una estructura productiva compuesta por 1.109 viticultores y 25 bodegas, quienes gestionan un total de 650 hectáreas de viñedo. Este ecosistema agrario, con una tradición que se remonta a más de cinco siglos, mantiene una apuesta firme por variedades autóctonas como el Listán Negro y el Listán Blanco, cuya resiliencia frente a las oscilaciones del mercado ha permitido preservar el paisaje agrícola de las medianías tinerfeñas.

Más allá de la producción vinícola, que abarca desde tintos de maceración carbónica hasta blancos y dulces, el organismo regulador ha puesto el foco en la trazabilidad y la sostenibilidad. La contraetiqueta que portan sus botellas actúa como un certificado de garantía, validando no solo el origen geográfico de la uva, sino también el cumplimiento de exigentes parámetros organolépticos y físico-químicos. Este compromiso con la calidad se complementa con una estrategia de sostenibilidad ambiental, siendo la única denominación del archipiélago que cuenta con bodegas —concretamente Bodegas Insulares Tenerife y Bodega Presas Ocampo— certificadas con el sello Sustainable Wineries for Climate Protection (SWfCP), un estándar impulsado por la Federación Española del Vino que evalúa el desempeño en gobernanza y responsabilidad social.

La relevancia de esta D.O. trasciende el ámbito puramente comercial para integrarse en la agenda cultural de la isla. Iniciativas como el programa de dinamización en La Laguna, que cumple más de dos décadas, o proyectos de divulgación intelectual como la Bienal de Arte y Vino (La Vinal) y la publicación Vinaletras, demuestran una voluntad de vincular el sector primario con las humanidades y las artes. Estas acciones, accesibles a través de su portal digital, subrayan el papel de la viticultura como un activo patrimonial que, bajo el lema de sostenibilidad, busca equilibrar la explotación del terreno con la preservación del entorno natural y el legado histórico de la comarca.