Taborno se vacía en el paraíso protegido de Anaga.

Taborno se vacía en el paraíso protegido de Anaga.

Recurso: El Día

El caserío de Taborno en Anaga, Tenerife, lucha contra la despoblación y la falta de servicios, reflejo de la "España vaciada" y la crisis habitacional, mientras sus vecinos denuncian el abandono institucional en un entorno natural protegido.

Una reciente crónica periodística ha puesto de manifiesto la precaria situación de Taborno, un caserío en el norte del Macizo de Anaga, en Tenerife, que lucha contra la despoblación y la falta de servicios en un entorno natural protegido. La realidad de Taborno, con menos de cuarenta habitantes, es un reflejo de la problemática de la "España vaciada" y, más específicamente, de la crisis habitacional que afecta al archipiélago canario, incluso en sus zonas más remotas y de alto valor ecológico.

Antonio Hernández García, conocido como Toño, antiguo agente de la policía local con trece años de servicio en la zona, y Sonia Negrín García, de treinta años y presidenta de la asociación de vecinos, son voces representativas de esta lucha. Negrín García, quien se vio obligada a abandonar el caserío hace tres meses junto a su pareja por la imposibilidad de encontrar vivienda de alquiler o adquirir propiedades, denuncia la escasez de opciones residenciales y las restricciones para construir en la zona, una situación que impide el retorno de sus propios habitantes. Esta problemática se enmarca en la crisis de acceso a la vivienda que afecta a Canarias, de la cual Anaga no es una excepción.

El declive demográfico es palpable: la escuela de Taborno cerró en 2005, y actualmente solo dos niños residen en el barrio, trasladándose a Las Carboneras para recibir educación. Esta situación, según Hernández García, compromete el futuro del territorio al no inculcarse a las nuevas generaciones el valor de su tierra. La falta de servicios se agrava con el cierre del último comercio en octubre pasado, aunque el caserío mantiene dos bares y un servicio de consulta médica quincenal en el local de la asociación vecinal. El transporte público, por su parte, ha experimentado mejoras recientes.

Ambos vecinos coinciden en la percepción de un abandono institucional. Negrín García ha presentado reiteradas solicitudes al Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife para la mejora de la plaza y el parque infantil, sin obtener respuesta. Por otro lado, Hernández García critica el modelo de turismo promovido por las administraciones, al que califica de insostenible. Con una afluencia diaria que puede oscilar entre 150 y 300 personas, el ex-policía aboga por un turismo que respete el entorno natural del Macizo de Anaga, declarado Parque Rural y Reserva de la Biosfera, y se muestra crítico con el aumento constante de visitantes en Tenerife.

Un ejemplo de la ineficacia administrativa es la inversión de aproximadamente 20.000 euros por parte del Cabildo de Tenerife para equipar el local de la asociación de vecinos con la intención de convertirlo en un centro de visitantes. Sin embargo, este espacio permanece sin el uso previsto, lo que, según Hernández García, representa una oportunidad perdida para generar empleo local, como el de la propia Sonia Negrín García.