
Llano del Moro: La singularidad administrativa que divide a sus vecinos.
Llano del Moro, en Tenerife, es el único punto de la isla donde confluyen tres municipios, generando medio siglo después de un acuerdo de 1972 una compleja realidad administrativa que afecta la vida diaria de sus vecinos.
Informaciones recientes han puesto de manifiesto una singularidad administrativa en Llano del Moro, Tenerife, donde la vida cotidiana de sus habitantes se ve directamente afectada por una triple división municipal. Este enclave, marcado por un drago centenario, es el único en la isla donde confluyen tres términos municipales: San Cristóbal de La Laguna, El Rosario y Santa Cruz de Tenerife.
Esta compleja realidad territorial tiene su origen en un acuerdo de 1972, cuando el municipio de El Rosario cedió catorce kilómetros cuadrados a Santa Cruz de Tenerife. El pacto, formalizado al pie del mencionado drago, implicó que once mil de los dieciséis mil residentes de la zona pasaran a depender de la capital tinerfeña.
Medio siglo después, las consecuencias de esta fragmentación administrativa persisten y se manifiestan en el día a día de los vecinos. La gestión de servicios públicos, el pago de impuestos y la realización de trámites administrativos se complican, generando situaciones paradójicas. Por ejemplo, la calle San Francisco de Paula, cercana al punto de confluencia, divide las aceras entre El Rosario y Santa Cruz, evidenciando la disparidad incluso en elementos urbanos como los contenedores de basura o el diseño de las placas de calle.
Residentes como Ana Almenara, propietaria de un estanco en la linde municipal desde hace veintitrés años, o Sergio Hernández, vecino de la parte santacrucera, expresan un sentimiento de desatención por parte del Ayuntamiento de Santa Cruz, percibiendo que los recursos municipales no llegan con la misma intensidad a esta periferia. Por su parte, el concejal de Infraestructuras y Patrimonio de Santa Cruz de Tenerife, Javier Rivero, ha reconocido la situación, destacando la necesidad de que los vecinos no deban cuestionarse a qué municipio pertenecen para gestiones básicas. El alcalde de El Rosario, Escolástico Gil, subraya la importancia del diálogo constante entre los tres consistorios para atender eficazmente las necesidades ciudadanas.
Sin embargo, la colaboración institucional encuentra límites legales que impactan directamente en la vida social. Vecinos como Benito Rosa lamentan que, a pesar de compartir barrio, no puedan acceder a actividades o servicios del municipio colindante. Un ejemplo es la ludoteca de El Rosario, que desde el año pasado no admite a niños residentes en Santa Cruz, o la imposibilidad de personas mayores de unirse a excursiones organizadas por el otro municipio. Rivero ha explicado que los ayuntamientos carecen de habilitación jurídica para financiar actividades o asumir gastos en otros términos municipales, lo que restringe la capacidad de complementación.
Aunque la situación de Llano del Moro es única por su triple división, Tenerife presenta otros ejemplos de fronteras municipales que atraviesan núcleos urbanos, como el barrio de Vistabella, donde la calle Sor María de Jesús separa La Laguna y Santa Cruz, o la calle Antequera y Bobadilla en el Barrio de la Salud, y la vía Alegranza en Taco, que también dividen Santa Cruz y La Laguna.
La realidad de Llano del Moro, cincuenta años después del acuerdo que redefinió sus límites, pone de manifiesto cómo las líneas administrativas, aunque invisibles en el paisaje, continúan marcando profundas diferencias en la vida de sus habitantes, desde la gestión de residuos hasta el acceso a servicios comunitarios.