
116 años del Chinyero, la última erupción de Tenerife
Hace 116 años finalizó la erupción del Chinyero en Tenerife, la última de la isla, que fue pionera en monitorización a distancia y estudio científico, transformando el paisaje sin causar víctimas.
"Sentimos una fuerte explosión acompañada de un violento temblor de tierra que nos dejó paralizados. Luego pudimos ver una gran columna de humo negro, piedras y fuego entre el Chinyero y la montaña de Beque. Ante aquel horror, corrimos a nuestras casas". Así describieron dos testigos la última erupción de Tenerife a Antonio de Ponte y Cólogan, quien documentó el evento. Estas palabras fueron publicadas en 2009 en la revista 'Tierra y Tecnología' del Colegio Oficial de Geólogos, conmemorando el centenario de una erupción que cambió para siempre cómo se analiza la actividad volcánica.
La erupción del Chinyero, que comenzó el 18 de noviembre de 1909, fue relativamente corta. Duró solo 10 días, hasta el 28 de ese mismo mes. Por eso, este viernes se cumplen 116 años desde que terminó. El Chinyero, situado en las cumbres de Abeque, no solo es importante por ser la última erupción de la isla, sino también por ser la primera en ser monitoreada a distancia.
De hecho, fue el propio Cólogan quien se acercó a las faldas del volcán con palomas mensajeras para enviar información sobre su comportamiento. Al mismo tiempo, tomaba notas y fotografiaba todo lo que sucedía, según ha informado el Instituto Geográfico Nacional (IGN) en sus redes sociales.
Además, la erupción fue estudiada científicamente por Lucas Fernández Navarro, un enviado especial del Ministerio de Fomento para este acontecimiento. Esta monitorización supuso un gran avance comparado con la última erupción del archipiélago hasta ese momento, ocurrida en Lanzarote en 1825.
Se sabe que, meses antes de la erupción, la zona ya experimentaba terremotos. Su frecuencia aumentó desde la semana previa hasta el mismo día de la erupción, afectando principalmente al área entre Icod de los Vinos y Guía de Isora.
Los fuertes ruidos, que se escucharon incluso en Santa Cruz, sembraron el pánico entre los vecinos, a quienes la erupción tomó por sorpresa.
Esta erupción, de tipo estromboliano y con varias bocas que expulsaban lava de forma intermitente, no fue excesivamente intensa. En el momento de la erupción, se formó un río de lava y una gran columna de gases y rocas incandescentes que se podían ver incluso desde otras islas. Todo el material expulsado dio lugar a la creación de un cono de 80 metros de altura.
La primera comunicación oficial sobre la erupción fue un telegrama enviado a las 11:00 horas por el entonces alcalde de Icod. El mensaje decía: «Según informes telefónicos, hay señales evidentes de erupción volcánica. Faldas Sur del Teide, en montaña de Las Cruces».
Aunque la lava no llegó a las zonas urbanas ni causó víctimas, sí afectó a campos de cultivo y pastos. Esto obligó a evacuar a la población cercana y transformó el paisaje del noroeste de la isla.
Las cenizas, de hecho, llegaron hasta La Orotava, Icod y La Laguna.
Con motivo del aniversario, el IGN ha compartido algunas curiosidades sobre este evento. Una de ellas es que fue la primera vez que se organizaron viajes turísticos para ver una erupción. Una vez que pasó el susto inicial, hubo gente que quiso ir a disfrutar del espectáculo volcánico.