
El Hospital de La Candelaria invierte 650.000 euros en un nuevo quirófano obstétrico para reducir tiempos de respuesta
El Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria ha invertido más de 650.000 euros en un nuevo quirófano obstétrico integrado para agilizar las cesáreas de urgencia y mejorar la seguridad clínica de las pacientes.
Tal y como recoge el Hospital Universitario Nuestra Señora de Candelaria, el centro tinerfeño ha culminado una inversión superior a los 650.000 euros destinada a la modernización de su infraestructura obstétrica. Esta intervención ha permitido la puesta en marcha de un quirófano exclusivo dentro de la unidad de paritorios, una medida estratégica que busca optimizar los tiempos de respuesta ante complicaciones intraparto que exigen una resolución quirúrgica inmediata.
La relevancia de esta dotación radica en la eliminación de los desplazamientos internos. Hasta la fecha, las pacientes que requerían una cesárea de urgencia debían ser trasladadas al bloque quirúrgico general, un tránsito que, en situaciones de compromiso fetal o materno, puede suponer una demora crítica. Al integrar el quirófano en el mismo servicio de Ginecología y Obstetricia, el hospital no solo garantiza los estándares de esterilidad y seguridad clínica, sino que minimiza la latencia entre la detección de la urgencia y la intervención efectiva.
Este refuerzo infraestructural se apoya en una plantilla multidisciplinar compuesta por 16 profesionales, entre los que se incluyen especialistas en obstetricia, anestesistas, matronas y personal de enfermería. El equipo ha sido recientemente ampliado con la incorporación de un técnico en cuidados auxiliares de enfermería, dos enfermeras y un celador, con el objetivo de sostener la alta demanda asistencial del centro.
El Hospital de La Candelaria, cuya trayectoria en el ámbito obstétrico se remonta a 1966, acumula un histórico superior a los 127.000 nacimientos. La actividad reciente refleja la magnitud de su servicio: durante el pasado año 2025, el centro gestionó 2.407 partos, de los cuales 49 fueron múltiples, con una media de edad materna situada en los 33 años. Esta evolución constante del servicio, que ha experimentado diversas reconfiguraciones a lo largo de casi seis décadas, responde a la necesidad de adaptar los recursos técnicos a los estándares actuales de la medicina perinatal, donde la inmediatez en la atención quirúrgica es un factor determinante para el pronóstico clínico.