
Tenerife: grandes obras, estancadas por años.
La mayoría de los grandes proyectos de infraestructura en Tenerife sufren prolongadas demoras y escasa ejecución, lastrados por la lentitud administrativa, la financiación y la creciente oposición ciudadana.
La ejecución de los grandes proyectos de infraestructura en Tenerife se enfrenta a un escenario de prolongada inactividad y demoras significativas, según detalla una reciente revisión periodística. La mayoría de las catorce obras de mayor envergadura en la isla se encuentran en fases iniciales de tramitación, lejos aún de su materialización. Esta situación se atribuye a la lentitud administrativa, la escasez de financiación y, de manera creciente, a la oposición ciudadana y al debate sobre la idoneidad de nuevas construcciones en un territorio limitado que ha experimentado un notable incremento poblacional, sumando un cuarto de millón de habitantes en el presente siglo.
Un informe previo de 2022 ya señalaba diecinueve macroproyectos con un coste estimado de 5.000 millones de euros. Cuatro años después, el panorama apenas ha variado. Solo el radar meteorológico de Teno ha concluido su construcción, y la pasarela peatonal del Padre Anchieta se aproxima a su finalización tras múltiples retrasos. Mientras tanto, el Anillo Insular y el Circuito del Motor avanzan, pero el resto de las iniciativas se mantienen en el ámbito de los trámites burocráticos y los anuncios.
La congestión en la autopista del Norte (TF-5) ha sido un catalizador recurrente para la demanda de soluciones. Un ejemplo paradigmático es el tercer carril entre Guamasa y Los Rodeos, cuya fecha de inicio de obras, prevista para 2017, se ha extendido por más de una década. Recientemente, nueve empresas han presentado ofertas para desarrollar esta sección de 3,6 kilómetros, considerada crucial para aliviar el tráfico, con un presupuesto base de 66,4 millones de euros. En la misma zona, la circunvalación de La Laguna, una de las obras viarias más ambiciosas con una inversión estimada de 500 millones de euros, se halla en fase de supervisión y recopilación de informes. Este proyecto, que busca desviar el tráfico de la TF-5, es un requisito previo para el soterramiento de la autopista a su paso por la ciudad, una intervención que transformaría el espacio en una rambla urbana. La prolongación de la Línea 1 del tranvía hacia el aeropuerto, con un coste que oscila entre 58,5 y 67,9 millones de euros, también está condicionada a estas actuaciones previas y ha generado controversia por el impacto en el comercio y la armonía urbanística. Complementariamente, el túnel de Las Mercedes, de un kilómetro de longitud y 78 millones de euros, se encuentra en la primera fase de evaluación de impacto ambiental, buscando mejorar la conexión entre La Laguna y Tegueste.
En el área metropolitana de Santa Cruz, la transformación del frente litoral avanza con el Muelle de Enlace, cuya financiación se ha asegurado mediante un convenio interadministrativo. Con una inversión de 80 millones de euros, se espera que las obras comiencen en 2028, culminando un proyecto concebido a finales de los años 90. Paralelamente, la antigua Refinería de Santa Cruz está siendo desmantelada, con la previsión de que el terreno quede libre en 2028 para iniciar una transformación urbanística que destinará el 67% del suelo a espacios públicos y el resto a usos residenciales y turísticos. La carretera Ofra-El Chorrillo, pendiente de finalización desde 1997, ha visto reactivados sus tramos B y C con una adjudicación superior a los 6,5 millones de euros, lo que permitirá avanzar en una vía clave para la conexión de la capital con el sur.
El norte de la isla también espera el Tren del Norte, un proyecto de más de 1.000 millones de euros que busca conectar Santa Cruz con Los Realejos a través de 36 kilómetros de vía, actualmente en fase de concurso internacional de ideas. En Puerto de la Cruz, el muelle y parque marítimo, con un coste estimado en 92 millones de euros, progresa lentamente tras décadas de intentos.
Hacia el sur, el Anillo Insular avanza en el tramo Santiago del Teide-El Tanque, con el túnel de Erjos, el más largo del archipiélago, como pieza central. Se prevé su operatividad para el primer trimestre de 2027, aunque quedan pendientes secciones complejas. El Puerto de Los Cristianos, vital para las conexiones con las islas occidentales, ha licitado la redacción de un proyecto de mejora y ampliación de 16 millones de euros, que incluye una nueva estación marítima y un aparcamiento en altura, buscando aliviar el colapso diario.
El Circuito Insular del Motor en Granadilla de Abona, con una inversión de 44,1 millones de euros en su primera fase, continúa su construcción a pesar de los procedimientos judiciales. El Aeropuerto de Tenerife Sur recibirá una inversión de 553,6 millones de euros entre 2027 y 2031, destinada principalmente a una nueva terminal de pasajeros, respondiendo a décadas de demanda por el creciente tráfico. El Tren del Sur, con estudios desde 1997, se encuentra en una fase muy preliminar, pero un protocolo de cofinanciación estatal abre la puerta a convenios plurianuales. Su primera fase, entre San Isidro y Costa Adeje, requerirá al menos 950 millones de euros. El Puerto de Granadilla, por su parte, finalizará el Muelle de Ribera con una inversión de 39,7 millones de euros, lo que permitirá la recepción de buques de gran calado. Finalmente, el tercer carril de la autopista del Sur (TF-1) ha recibido la aprobación definitiva para los tramos San Isidro-Oroteanda y Oroteanda-Las Américas, con inversiones de 126,3 y 175,5 millones de euros respectivamente, lo que dotará a la TF-1 de tres carriles por sentido en todo el sur.
En contraste con estos avances, el Puerto de Fonsalía, en Guía de Isora, ha sido prácticamente descartado. Con un presupuesto estimado de 200 millones de euros, el proyecto fue rechazado por su impacto ambiental en la Zona Especial de Conservación Teno-Rasca y su ubicación en un área de riesgo volcánico, una decisión reforzada por la eliminación de la excepción que permitía su construcción en la ZEC.
La fotografía actual de las grandes infraestructuras en Tenerife revela un panorama de inversiones millonarias y ambiciosos planes, pero también de una persistente lentitud en su ejecución y un debate abierto sobre el modelo de desarrollo más adecuado para la isla. El radar meteorológico de Teno, inaugurado tras 25 años de espera, es un recordatorio de los largos plazos que a menudo acompañan a estas iniciativas.