Tenerife oculta: las pequeñas calas que escapan del turismo de masas

Tenerife oculta: las pequeñas calas que escapan del turismo de masas

Recurso: El Día

Tenerife ofrece una alternativa al turismo de masas a través de pequeñas calas como El Varadero, San Telmo y Alcalá, que destacan por su integración en el entorno local y su convivencia con la tradición pesquera.

Más allá de los grandes complejos hoteleros y las extensas franjas de arena que definen la imagen promocional de Tenerife, la geografía insular esconde una red de enclaves costeros de reducidas dimensiones que ofrecen una alternativa al turismo de masas. Tal y como recoge una reciente información sobre la oferta litoral de la isla, existen puntos de baño que, por su escala y ubicación, representan una forma distinta de entender el ocio marítimo, priorizando la integración en el entorno local sobre la infraestructura a gran escala.

En el sur, el municipio de Adeje alberga El Varadero, una cala de apenas 25 metros de largo y 8 de ancho. Este espacio, caracterizado por su composición de grava y callaos, destaca por su convivencia con la actividad pesquera tradicional, lo que le confiere un carácter diferenciado frente a la oferta turística predominante en la zona. Aunque carece de servicios básicos como socorrismo o equipamiento de playa, su accesibilidad —tanto a pie como mediante las líneas interurbanas 467 y 448— y su carácter familiar la posicionan como un refugio de tranquilidad.

Por su parte, el Puerto de la Cruz mantiene en San Telmo un ejemplo de integración urbana. Esta cala de 20 metros cuadrados, situada junto a una ermita del siglo XVIII, es un vestigio de los antiguos usos portuarios de la ciudad. A diferencia de otros puntos, este enclave cuenta con el distintivo de Bandera Azul, garantizando servicios de limpieza, restauración y accesibilidad, además de la particularidad de sus charcos naturales, que fluctúan según el ciclo de las mareas. Su ubicación en el casco histórico permite una simbiosis directa entre el baño y la oferta comercial del paseo marítimo.

Finalmente, el municipio de Guía de Isora completa este mapa con la playa de Alcalá. Con unas dimensiones de 30 por 15 metros, este punto de arena gris y picón se sitúa en las inmediaciones de un muelle pesquero. Su valor añadido reside en la oferta gastronómica local, centrada en el producto fresco, y en su posición estratégica para la observación de puestas de sol con vistas a la isla de La Gomera. A diferencia de El Varadero, Alcalá dispone de servicios básicos de higiene y una mayor facilidad de aparcamiento, consolidándose como un punto de interés que trasciende el mero uso recreativo del agua.

Este fenómeno pone de relieve la importancia de la gestión de los espacios litorales de pequeña escala en Canarias, donde la convivencia entre la preservación del paisaje, la actividad pesquera artesanal y la demanda turística exige un equilibrio constante. Estos enclaves no solo funcionan como zonas de baño, sino como nodos de identidad local que permiten al visitante una aproximación más pausada y auténtica a la realidad costera de Tenerife.