La viticultura heroica de Tenerife se consolida como un referente del enoturismo sostenible

La viticultura heroica de Tenerife se consolida como un referente del enoturismo sostenible

Recurso: El Día

La Bodega Piedra Fluida en Tenerife impulsa la viticultura heroica mediante un modelo de enoturismo que prioriza la interpretación del paisaje volcánico y el trabajo artesanal en viñedos de gran altitud.

La viticultura en las Islas Canarias atraviesa un momento de revalorización, impulsada por la apuesta de proyectos que sitúan el terruño por encima de los procesos industriales. Según informa el portal especializado en enoturismo Vinetur, la Bodega Piedra Fluida, ubicada en el sur de Tenerife, ha consolidado un modelo de negocio que traslada el eje de la experiencia del cliente desde la sala de barricas hacia el propio viñedo, una tendencia que busca poner en valor la denominada "viticultura heroica".

Este concepto, reconocido por el Comité de Viticultura de Montaña (CERVIM), define aquellas explotaciones donde la orografía, la altitud y la dificultad de acceso impiden la mecanización, obligando a una gestión manual y artesanal. En el caso de esta bodega tinerfeña, la propuesta se articula sobre el aprovechamiento de parcelas situadas a gran altitud —alcanzando los 1.687 metros en su finca Frontones—, donde las condiciones climáticas y la composición volcánica del suelo determinan la identidad de variedades como el listán negro, el listán blanco, el albillo criollo y el marmajuelo.

El valor añadido de esta iniciativa reside en la pedagogía del paisaje. La bodega ha diseñado un catálogo de visitas que prescinde de los espacios convencionales de producción para centrarse en la interpretación geológica y climática del entorno. A través de recorridos que integran la cata de vinos con el análisis de factores como la radiación solar, los vientos alisios y el estrés hídrico del suelo poroso, el visitante accede a una comprensión técnica de por qué la mineralidad es el rasgo distintivo de estos caldos.

Más allá del atractivo turístico, el proyecto subraya la importancia de la preservación de los suelos volcánicos como activo económico. La gestión de estas fincas, caracterizadas por pendientes pronunciadas y una baja disponibilidad de agua, exige una intervención humana constante que, a su vez, actúa como garante de la biodiversidad local. La oferta, que abarca desde catas introductorias con productos gastronómicos de la zona hasta experiencias premium centradas en la trazabilidad y el origen, refleja una estrategia de diversificación que busca atraer tanto al consumidor ocasional como al experto, consolidando a Tenerife como un enclave de referencia en el mapa vitivinícola europeo.