La viabilidad del hidrógeno verde en Tenerife dependerá de contratos de suministro previos a la inversión

La viabilidad del hidrógeno verde en Tenerife dependerá de contratos de suministro previos a la inversión

Recurso: El Día

La viabilidad del hidrógeno renovable en Tenerife depende de asegurar contratos de suministro a largo plazo antes de iniciar las obras, priorizando la demanda real sobre la capacidad técnica instalada.

La viabilidad del hidrógeno renovable en Tenerife se enfrenta a un dilema estratégico que trasciende la mera capacidad técnica o la disponibilidad de terrenos industriales. Según los análisis difundidos recientemente sobre el despliegue de esta tecnología en el archipiélago, el éxito de las futuras plantas no dependerá de la potencia instalada, sino de la capacidad de cerrar contratos de suministro a largo plazo antes de iniciar cualquier obra. Este enfoque, que prioriza la certidumbre comercial sobre la ambición constructiva, es la lección principal que se extrae del proyecto europeo Green Hysland, cuya experiencia en Mallorca está siendo adaptada a la realidad tinerfeña por la Universidad de La Laguna (ULL).

El catedrático Ricardo Guerrero Lemus, responsable de la participación académica en esta iniciativa, subraya que el modelo balear —que integra producción, distribución y consumo en sectores como el turismo, la industria y el transporte— no puede replicarse de forma mimética. La singularidad de Tenerife exige un diseño a medida donde la escala de los electrolizadores y la logística de almacenamiento se ajusten estrictamente a una demanda real y garantizada. En este sentido, la intervención de las administraciones públicas se perfila como un catalizador necesario, ya sea mediante la compra pública de vehículos de bajas emisiones o como impulsor de proyectos que, al contar con fondos públicos, requieren una justificación económica más rigurosa y una mayor transparencia en el retorno de la inversión.

El desafío es considerable, dado que el hidrógeno verde sigue siendo una tecnología con costes operativos elevados debido a la falta de estandarización industrial. Mientras agentes como DISA avanzan en la adecuación de espacios en el Polígono Industrial de Granadilla, el debate se desplaza hacia la eficiencia del modelo de distribución. La isla debe dirimir si opta por infraestructuras centralizadas de gran envergadura, que requieren complejas redes de transporte, o por sistemas descentralizados próximos a los puntos de consumo final.

En última instancia, la transición energética en Tenerife queda supeditada a una lógica de mercado: la infraestructura debe ser una respuesta a una necesidad de consumo previamente validada. Sin compromisos contractuales firmes por parte de los sectores industriales, portuarios y de movilidad, cualquier inversión corre el riesgo de resultar sobredimensionada. La experiencia acumulada desde 2021 por la ULL sugiere que, antes de colocar la primera piedra, el tejido empresarial y las instituciones deben definir con precisión quién, cuánto y a qué precio consumirá este vector energético, convirtiendo la demanda en el verdadero motor de la transición hacia el hidrógeno en las islas.