El Valle de Güímar afronta el reto de adaptar sus servicios ante un crecimiento poblacional del 25%

El Valle de Güímar afronta el reto de adaptar sus servicios ante un crecimiento poblacional del 25%

Recurso: Diario de Avisos

El Valle de Güímar enfrenta el reto de adaptar sus servicios públicos ante un crecimiento demográfico que ha sumado más de 18.000 nuevos residentes en las últimas dos décadas, tensionando la capacidad de respuesta de los ayuntamientos de Candelaria, Güímar y Arafo.

El Valle de Güímar se ha consolidado como un polo de atracción residencial de primer orden en Tenerife, un fenómeno demográfico que, según los datos publicados recientemente por Diario de Avisos, ha transformado la estructura social de la comarca en las últimas dos décadas. Este incremento poblacional, que supera los 18.000 nuevos residentes en el periodo mencionado —un aumento del 25%—, sitúa a Candelaria, Güímar y Arafo ante el desafío de adaptar sus servicios públicos a una realidad que, en términos reales, supera las cifras oficiales del padrón.

La presión demográfica es desigual, con Candelaria liderando el crecimiento al sumar 10.888 habitantes (un 34,5% más), seguida por Güímar con 6.020 (26,7%) y, en menor medida, Arafo con 824 (13,5%). Actualmente, los registros oficiales sitúan la población en 31.516, 22.500 y 6.100 personas respectivamente. No obstante, los responsables municipales coinciden en señalar una "población flotante" no censada que utiliza los servicios públicos sin figurar en las estadísticas, lo que tensiona la capacidad de respuesta de las administraciones locales.

Desde la alcaldía de Candelaria, Mari Brito ha puesto el foco en la necesidad de una inversión constante en equipamientos para sostener este flujo migratorio interno. Entre los proyectos estratégicos en ejecución, destacan el auditorio municipal (8,4 millones de euros), la piscina cubierta (8,5 millones) y un centro sociosanitario en Barranco Hondo (5 millones) que dotará al municipio de 62 plazas residenciales y un centro de día.

Por su parte, la gestión en Güímar, encabezada por Luisa Castro, subraya la llegada de familias jóvenes y el retorno de antiguos residentes. La regidora ha reclamado una mayor agilidad administrativa por parte de las instituciones supramunicipales, argumentando que la burocracia actual dificulta la ejecución de inversiones necesarias para atender a una población que, en la práctica, es superior a la que reflejan los datos estadísticos.

En Arafo, el alcalde Juan Ramón Martín ha puesto el acento en la descentralización de los servicios básicos. Ante el crecimiento de la comarca, el municipio demanda infraestructuras que eviten el desplazamiento de sus vecinos hacia otras zonas, priorizando la creación de una biblioteca, una sala de estudios, un pabellón deportivo y locales asociativos.

Este fenómeno de expansión residencial en el Valle de Güímar no es un hecho aislado, sino que responde a una tendencia de descongestión del área metropolitana de Santa Cruz de Tenerife. Sin embargo, el reto para los tres ayuntamientos radica en equilibrar la expansión urbanística con la sostenibilidad de los servicios básicos, un equilibrio que, bajo la actual Ley de Bases del Régimen Local, exige una financiación y una planificación territorial que a menudo se ven superadas por la velocidad del crecimiento demográfico real.