
El Anillo Insular de Tenerife encara su recta final con la apertura del tramo Santiago del Teide-El Tanque prevista para 2026
El tramo del Anillo Insular de Tenerife que conecta Santiago del Teide y El Tanque, cuyo elemento central es el túnel de Erjos, entrará en servicio el próximo año con el objetivo de mejorar la conectividad y reducir la saturación del tráfico en la isla.
La culminación del Anillo Insular de Tenerife, una de las obras de ingeniería civil más ambiciosas del archipiélago, encara su recta final con la previsión de que el tramo que une Santiago del Teide y El Tanque entre en servicio durante el primer trimestre del próximo año. Tal y como recogen las informaciones difundidas recientemente, el proyecto, ejecutado por la UTE compuesta por FCC Construcción, Syocsa-Inarsa y El Silbo, ha superado ya el 70% de su ejecución presupuestaria, con una inversión desembolsada de 202,2 millones de euros sobre un total vigente de 288,7 millones.
Esta infraestructura no solo representa un hito técnico, sino una pieza clave para la reordenación del tráfico en la isla. La nueva vía, que sustituirá a la actual TF-82, está diseñada para conectar directamente las autopistas TF-1 y TF-5, aliviando la saturación que padece el área metropolitana de Santa Cruz de Tenerife y La Laguna. Las proyecciones de movilidad son ambiciosas: se estima una intensidad media diaria de 17.000 vehículos en su primer año de funcionamiento, con un potencial de crecimiento a largo plazo hasta los 30.000, una cifra que contrasta notablemente con las estimaciones de finales de los años ochenta.
El elemento central de esta obra es el túnel de Erjos, una infraestructura de 5.095 metros de longitud en cada uno de sus dos tubos paralelos que se posiciona como el túnel más largo de Canarias. Su construcción ha sido un desafío logístico que requirió turnos ininterrumpidos de 24 horas y el uso de voladuras controladas. Tras la finalización de la excavación completa en octubre de 2024, el proyecto se centra ahora en la fase de acabados y en la implementación de las mejoras introducidas por el modificado número 2, aprobado en enero de 2026. Este ajuste presupuestario, valorado en 21,49 millones de euros, pone el foco en la sostenibilidad y la seguridad, destacando la instalación de una planta fotovoltaica de autoconsumo que cubrirá más de la mitad de la demanda energética del túnel y la adopción de técnicas de revestimiento que reducirán significativamente la huella de carbono de la obra.
El camino hasta este punto no ha estado exento de complicaciones administrativas. El proceso de adjudicación fue objeto de una intensa batalla judicial que culminó con una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Canarias en 2024, la cual anuló resoluciones previas sobre la exclusión de la UTE liderada por OHL. Para evitar la paralización de una infraestructura estratégica, el Gobierno autonómico optó por un acuerdo indemnizatorio de 13,78 millones de euros, una medida que, según el consejero de Obras Públicas, Pablo Rodríguez, permitió salvaguardar el interés general y garantizar la continuidad de los trabajos.
Más allá de la complejidad técnica y legal, el impacto socioeconómico de la obra se traduce en la creación de 50 empleos directos y 110 indirectos, además de una mejora sustancial en la conectividad del noroeste insular. Con un tiempo de recorrido estimado entre siete y diez minutos a través del túnel, la nueva vía promete reducir a la mitad los tiempos de desplazamiento entre el norte y el sur de la isla, consolidándose como un motor de desarrollo para la logística y la accesibilidad ciudadana en Tenerife.