Cierran la playa de El Socorro en Los Realejos por una alteración en la calidad del agua

Cierran la playa de El Socorro en Los Realejos por una alteración en la calidad del agua

Recurso: Diario de Avisos

El Ayuntamiento de Los Realejos ha cerrado preventivamente la playa de El Socorro hasta el 25 de septiembre tras detectarse una alteración puntual en los niveles de salubridad del agua.

La gestión de la calidad del litoral tinerfeño vuelve a situarse en el foco de la actualidad tras el cierre preventivo de la playa de El Socorro, en el municipio de Los Realejos. Tal y como recoge Diario de Avisos, la administración local ha vetado el acceso al baño en este enclave hasta el próximo viernes, 25 de septiembre, como consecuencia de una alteración puntual en los niveles de salubridad detectada en los análisis rutinarios.

El protocolo de actuación se activó tras la recepción, a las 12:55 horas de este miércoles, de los resultados de las muestras tomadas durante la mañana —entre las 10:45 y las 11:48 horas—. Este informe técnico confirmó la existencia de un episodio de contaminación de corta duración, lo que obligó al Consistorio a ejecutar el cierre efectivo a las 13:32 horas. El procedimiento incluyó la evacuación de los usuarios presentes en la zona, quienes fueron alertados mediante el sistema de megafonía y las indicaciones directas del personal de socorrismo.

Este tipo de medidas preventivas se enmarcan en el cumplimiento de la normativa europea y estatal sobre gestión de zonas de baño, que obliga a las autoridades municipales a priorizar la salud pública ante cualquier desviación en los parámetros microbiológicos. La reapertura de la playa queda ahora supeditada a la evolución de los nuevos controles analíticos que se realizarán en las próximas horas, con el objetivo de verificar que el agua recupera los estándares de calidad exigidos para el uso recreativo. La situación en El Socorro subraya la importancia de los sistemas de vigilancia constante en un litoral que, debido a sus características geográficas y corrientes, requiere de una monitorización rigurosa para garantizar la seguridad de los bañistas.