
Cueva del Viento: El tubo volcánico más grande de Europa.
La Cueva del Viento en Icod de los Vinos, Tenerife, es el tubo volcánico más grande de Europa y el sexto del mundo, formado hace 27.000 años con una compleja estructura laberíntica de múltiples niveles.
Tenerife es una isla de una belleza increíble. Sus playas, montañas, plantas únicas, acantilados y volcanes la convierten en un paraíso para quienes la visitan.
Pero la isla esconde otros lugares, igual de bonitos, que nos cuentan su historia volcánica.
Un buen ejemplo es la Cueva del Viento, en Icod de los Vinos. No solo destaca por su aspecto, sino también por todo lo que guarda dentro.
La Cueva del Viento es única en Europa por su tubo volcánico. Con 18,5 kilómetros explorados, es el sexto más grande del mundo (los otros están en Hawái) y el primero de Europa.
Algunos expertos, aunque no hay confirmación oficial, creen que podría medir hasta 50 kilómetros.
Con todo esto, no es de extrañar que la Cueva del Viento sea una visita obligada. Pero, además de su tamaño, es interesante saber cómo se formó.
Esther Martín González, experta del Museo de Naturaleza y Arqueología (MUNA) y responsable científica de la Cueva del Viento, explica que se formó hace unos 27.000 años. Nació de las coladas de lava del volcán Pico Viejo. Para que se formen tubos volcánicos, dice, hacen falta dos cosas: una cierta inclinación del terreno y lava muy líquida. En este caso, se dieron ambas, creando esta importante cueva en Icod de los Vinos. La experta añade que, probablemente, varias erupciones seguidas en poco tiempo crearon los distintos niveles o "pisos" que tiene el sistema de la Cueva del Viento.
Por dentro, la cueva muestra cómo esas erupciones transformaron el paisaje, creando un laberinto gigante de pasajes subterráneos, galerías y cuevas.
De hecho, se entra por un "jameo" (una abertura natural en el techo de los tubos volcánicos) llamado Sobrado Superior, y se visita una parte de la cueva, según Martín.
Esta zona conecta con otra de conservación, de acceso limitado, donde viven la mayoría de las especies propias de este lugar.
Después se llega a la Sima de la Vieja, una galería vertical de 17 metros. Es la única parte de la cueva que va hacia abajo, ya que el resto son horizontales. Desde el fondo de esta sima, nace el Sobrado Inferior, una galería de unos tres kilómetros que va hacia el norte, llegando hasta el barrio del Amparo.
Otra cosa curiosa es que la Cueva del Viento es más joven de lo que aparenta. Sus colores, causados por el agua que se filtra de fuera, hacen que parezca más antigua, explica Esther Martín. Pero, en realidad, un tubo de 27.000 años "es muy moderno", aclara.
De hecho, en Canarias hay tubos volcánicos de más de 300.000 años que se conservan perfectamente. "Un tubo volcánico de un millón de años suele estar bastante bien", añade Martín.
Por todas estas razones, la Cueva del Viento es una de las más importantes del mundo. También lo es por su forma: es una cueva laberíntica con al menos tres niveles de galerías que se conectan entre sí, formando una red compleja, "algo que no es muy común", según la experta.
"La Cueva del Viento ocupa mucho espacio bajo tierra y a distintas alturas, lo que la hace casi única en el mundo", añade.
Para visitar la Cueva del Viento, hay que reservar a través de su web: cuevadelviento.net. Se pueden recorrer 200 metros de los 18,5 kilómetros totales, una pequeña parte que sirve para entender cómo es el ecosistema dentro y fuera del tubo volcánico. Las visitas se hacen en grupos pequeños de 15 personas, siempre con un guía.
Así, en unas dos horas y media, los visitantes pueden vivir la experiencia de explorar el interior de un tubo volcánico.
La Cueva del Viento es una Zona de Especial Conservación dentro de la Red Europea. Actualmente, su plan de uso y gestión se está revisando para adaptarlo a la situación y necesidades actuales de la zona.