Animaker25 impulsa la impresión 3D en Tenerife como motor económico y sostenible.

Animaker25 impulsa la impresión 3D en Tenerife como motor económico y sostenible.

Recurso: El Día

Animaker25, la feria de impresión 3D, regresa a Santa Cruz de Tenerife para impulsar la creatividad, la innovación y la economía circular en Canarias.

Vuelve a Santa Cruz, por segundo año, Animaker25, la feria que busca conectar la creatividad con las empresas y la venta de productos hechos en Tenerife. Durante tres días, el Recinto Ferial acogerá en sus 3.000 metros cuadrados a más de 40 marcas del sector de la impresión 3D. Estas empresas ofrecen la posibilidad de que jóvenes y cualquier persona con curiosidad puedan crear sus propios objetos, desde prótesis hasta auriculares o fundas para móviles. La idea es que no tengamos que depender tanto de comprar fuera, porque "ya lo tenemos aquí mismo".

Lope Afonso, vicepresidente del Cabildo, y Manuel Fernández, consejero de Industria, inauguraron la feria. Se trata de una revolución industrial que llega a la isla para juntar en un mismo lugar negocios, empleo y la oportunidad de diversificar la economía, para no depender tanto del turismo.

Tras el éxito de 2024, la feria de impresión 3D regresa con una propuesta "más completa y mejor organizada", bajo el lema "Imprimir el Futuro: innovación global, sostenibilidad y producción inteligente desde Canarias". También se presenta como una "apuesta firme por el cuidado del medio ambiente y la responsabilidad social", destacando la importancia de los productos reciclados y la reutilización.

La feria está pensada tanto para el público en general como para profesionales del sector y estudiantes. Es una oportunidad para descubrir las últimas novedades en la fabricación 3D, que consiste en crear objetos superponiendo capas de material a partir de un diseño digital.

En el puesto de Fibras Naturales de Canarias, Alba Reyes explica cómo "los desechos de las plataneras se transforman en objetos útiles o en materia prima, como la fibra, para otras industrias". Algo que parece casi magia.

En muchos institutos ya hay impresoras 3D donde los alumnos dan vida a sus ideas. Jóvenes como Gabriela Morales, Bryan Rodríguez y Daniela García, estudiantes de Artes Gráficas del IES Virgen de la Candelaria, visitaron la feria con su clase. Con edades entre 17 y 20 años, les gusta lo que ven y creen que es posible "diseñar y vender nuestras propias creaciones". Además, estos eventos "ayudan a conectar a los creadores entre sí y con el público".

Lope Afonso destaca que es "una tecnología útil porque facilita las cosas, reduce los tiempos y es sostenible". Él mismo lo comprobó cuando perdió un botón de su chaqueta y estaban creando uno en 3D para reemplazarlo allí mismo. Valora que la feria sea un punto de encuentro para el sector tecnológico, donde se une el talento y la divulgación.

Esta segunda edición ha duplicado la presencia de profesionales de una tecnología que ya se usa en campos como la medicina, el arte o la arquitectura. Rubén Miralles, director de la feria, habla de una "revolución industrial" y de una oportunidad de encontrar trabajo con buena formación.

Manuel Fernández añade que "también es economía circular". El plástico se convierte en filamento, que a su vez alimenta las impresoras 3D para crear nuevos objetos. Y hay de todo, ¡hasta hormigón para construir casas en 3D!

La feria tiene diferentes zonas para distintos tipos de público. Por un lado, un espacio para empresas, soluciones tecnológicas, materiales nuevos y maquinaria de última generación. Por otro, la zona "makers" y "DIY" ("hazlo tú mismo"), el corazón creativo de la feria, donde inventores, artesanos digitales y aficionados muestran sus proyectos, prototipos y productos impresos en 3D. También hay talleres, charlas y formación. La entrada es gratuita y el horario es de 11:00 a 20:00 horas hoy y de 11:00 a 18:00 horas mañana.

Albi Martín, profesor, explica en la feria cómo ser un "maker". Para él, imprimir cosas en 3D o dar clases es "mi forma de vida", aunque entiende que "para muchos es un hobby, una simple afición". La idea de ser un "maker" –alguien que construye sus propias cosas– está creciendo porque, según Martín, "necesitamos recuperar el derecho a fabricar". Recuerda que antes había talleres en todos los barrios. Cree que "hoy se intenta recuperar eso, es la lucha contra lo programado, el deseo de fabricar y desarrollar nuestros propios proyectos a través de los objetos". Señala que la industria local "desaparece y nos acostumbramos a que todo venga de China". Albi no está de acuerdo: "Pues no, aquí se puede construir". Un proceso en el que "se diseña, se imprime, se fabrica y se vende localmente". Concluye: "Menos AliExpress y más filamento y máquinas 3D".