
Colapso circulatorio en Anaga: la saturación de visitantes desafía las alertas meteorológicas en Tenerife
El colapso circulatorio registrado en el macizo de Anaga durante la borrasca Therese evidencia la falta de control en los accesos a espacios protegidos y la creciente preocupación por la seguridad vial ante la masiva afluencia de visitantes.
La gestión de los espacios naturales protegidos en Tenerife vuelve a quedar en entredicho tras el colapso circulatorio registrado este sábado en el macizo de Anaga, una situación que, según ha reportado el diario El Día, se ha visto agravada por la incidencia de la borrasca Therese. La persistencia de los atascos en las vías de acceso a la cumbre, pese a las recomendaciones oficiales de limitar la movilidad, pone de relieve una brecha creciente entre las advertencias de las administraciones y el comportamiento de los usuarios en entornos de alta sensibilidad ecológica y riesgo geológico.
La saturación de las carreteras, especialmente crítica en el entorno de Cruz del Carmen, ha generado una parálisis en la circulación que afecta directamente a los residentes de los caseríos de la zona. Este escenario no es un hecho aislado, sino que se enmarca en un conflicto latente sobre la capacidad de carga de este paraje, que ya motivó movilizaciones vecinales el pasado mes de marzo para exigir medidas contra la presión automovilística. La preocupación ciudadana se centra ahora en la aparente escasez de efectivos de la Policía Local de Santa Cruz de Tenerife, con testimonios que señalan la presencia de apenas dos agentes para gestionar un flujo de vehículos que, en condiciones de alerta meteorológica, compromete la seguridad vial.
El riesgo se multiplica debido a la meteorología adversa. La combinación de calzadas deslizantes, visibilidad reducida y la posibilidad de desprendimientos de rocas o vegetación —fenómenos habituales en la orografía de la zona— convierte el colapso en un factor de vulnerabilidad extrema. En caso de una emergencia que requiriera una evacuación rápida o la intervención de equipos de rescate, la obstrucción de las vías dificultaría gravemente cualquier operativo. A pesar de que el Cabildo de Tenerife mantiene activas las alertas por fenómenos adversos y el Gobierno de Canarias ha advertido sobre el peligro de crecidas en barrancos, la afluencia masiva de visitantes ha ignorado las recomendaciones de evitar desplazamientos innecesarios a las zonas de monte, evidenciando una falta de control en los accesos que, a día de hoy, sigue sin encontrar una solución estructural efectiva.