
El reto de la sobriedad en Canarias: más allá de la desintoxicación física
Alcohólicos Anónimos en Tenerife destaca la importancia del apoyo mutuo y la superación del estigma social como claves fundamentales para lograr una recuperación duradera frente al alcoholismo en Canarias.
La lucha contra el alcoholismo en Canarias trasciende la mera desintoxicación física para convertirse en un proceso de reconstrucción personal y social, tal y como ha puesto de manifiesto recientemente el Diario de Avisos al recoger el testimonio de un veterano miembro de Alcohólicos Anónimos en Tenerife. Este relato subraya que el mayor desafío no reside en el cese del consumo, sino en la consolidación de un estilo de vida sobrio a largo plazo, un objetivo que, según los datos compartidos por la organización, cuenta con una tasa de éxito del 80% una vez superado el primer año de abstinencia.
El fenómeno del alcoholismo en el archipiélago presenta una complejidad añadida: la invisibilidad social. A menudo, el estigma asociado a la patología —que erróneamente se vincula solo a situaciones de marginalidad extrema— impide que perfiles funcionales, con empleo y estabilidad económica, reconozcan su dependencia. Esta negación, alimentada por mecanismos de defensa psicológicos, suele derivar en un aislamiento progresivo del entorno familiar y social, dificultando el acceso a una ayuda profesional o comunitaria a tiempo.
La estructura de apoyo en Tenerife, denominada Área 12, dispone de una red de 15 grupos distribuidos por toda la geografía insular, garantizando una cobertura diaria en el norte, el sur y el área metropolitana. El programa de recuperación, basado en el método de los 12 pasos, no solo busca la sobriedad, sino la restitución de la dignidad personal, un aspecto que los integrantes de la asociación consideran el pilar fundamental para la reintegración de quienes han sufrido pérdidas patrimoniales o laborales severas.
La metodología de acompañamiento es uno de los puntos clave de esta red de apoyo. Al contactar con el teléfono de atención (629 456 879), el usuario recibe una red de contactos directos que permite una intervención inmediata ante el riesgo de recaída. Este sistema de asistencia mutua, donde los veteranos comparten sus propias vivencias sin imponer directrices, actúa como un salvavidas emocional. La experiencia acumulada por quienes han logrado mantenerse sobrios durante más de dos décadas demuestra que, a pesar de la dureza del proceso, la recuperación es un horizonte alcanzable para cualquier persona que manifieste la voluntad de abandonar el consumo, independientemente de la gravedad de su situación previa.