
San Juan de la Rambla adjudica la rehabilitación de la Casona Delgado Oramas para su conversión en hotel rural
El municipio de San Juan de la Rambla ha adjudicado por más de dos millones de euros la rehabilitación de la Casona Delgado Oramas para convertirla en el primer hotel rural de la localidad, preservando su valor histórico y arquitectónico.
La rehabilitación de la Casona Delgado Oramas en San Juan de la Rambla marca un punto de inflexión en la gestión del patrimonio histórico en el norte de Tenerife. Tal y como recoge la información publicada recientemente, el municipio ha formalizado la adjudicación de las obras para reconvertir este inmueble del siglo XVIII en el primer establecimiento hotelero rural de la localidad, una operación que cuenta con una inversión superior a los dos millones de euros.
La ejecución del proyecto ha recaído en la constructora Víctor Rodríguez e Hijos SLU, que dispondrá de un periodo de dos años para completar la intervención. Este plazo es crítico, dado que la edificación, situada en la calle La Alhóndiga, requiere una labor de restauración minuciosa para preservar sus 594 metros cuadrados de superficie, caracterizados por su distribución en torno a un patio central, la presencia de galerías abiertas y el mantenimiento de carpinterías y cubiertas originales.
Desde una perspectiva técnica, el plan de obra ha sido objeto de una revisión presupuestaria previa. Este ajuste fue necesario para cumplir con las directrices marcadas por la Unidad de Patrimonio Histórico del Cabildo de Tenerife, asegurando que la adaptación del edificio a su nueva función turística no comprometa su integridad arquitectónica. Bajo la supervisión de la Concejalía de Obras Municipales, liderada por Jonay Méndez, el diseño final contempla una zonificación funcional: mientras que la planta baja y los jardines se reservarán para servicios comunes, recepción y áreas de ocio —incluyendo piscina y solárium—, las plantas superiores se destinarán al alojamiento, con habitaciones dobles y dos estancias singulares en la cubierta.
Esta iniciativa se enmarca en una tendencia creciente en el archipiélago: la puesta en valor de inmuebles históricos mediante su reconversión en activos turísticos de alto valor añadido. La transformación de la Casona Delgado Oramas no solo busca dotar al municipio de una oferta de alojamiento diferenciada, sino que responde a una estrategia de conservación que intenta evitar el deterioro de los cascos históricos mediante su integración en el tejido económico local. La intervención, por tanto, trasciende la mera reforma constructiva para convertirse en un modelo de gestión patrimonial que busca el equilibrio entre la protección del legado cultural y la dinamización del sector servicios en zonas rurales.