Crece el malestar en Masca por las restricciones de tráfico y la falta de inversión en infraestructuras

Crece el malestar en Masca por las restricciones de tráfico y la falta de inversión en infraestructuras

Recurso: Diario de Avisos

Los vecinos de Masca, en Tenerife, denuncian que las restricciones de tráfico impuestas por el Cabildo en el Parque Rural de Teno perjudican la economía local y reclaman mayores inversiones en infraestructuras básicas frente a las medidas de contención.

La gestión de los espacios naturales protegidos en Canarias vuelve a situarse en el centro del debate político tras las recientes quejas de los residentes de Masca, en Tenerife. Tal y como recoge la información difundida esta semana, los habitantes del caserío han alzado la voz contra la estrategia del Cabildo insular, que desde finales de julio ha implementado un sistema de control de tráfico dinámico para restringir el paso de vehículos particulares con fines recreativos durante episodios de alerta o preemergencia.

El conflicto trasciende la mera movilidad y pone de relieve la tensión entre la preservación del entorno y la viabilidad económica de núcleos rurales cuya subsistencia depende del flujo constante de visitantes. Mientras la administración insular justifica la medida por la orografía del Parque Rural de Teno —caracterizada por una red viaria limitada y una compleja capacidad de evacuación—, el tejido empresarial local advierte de que el cierre sistemático de los accesos compromete la estabilidad de sus negocios. La preocupación de los vecinos se centra en el impacto directo que estas restricciones tienen sobre la facturación de restaurantes y comercios, sectores que sostienen el empleo en la zona y que temen que la incertidumbre ahuyente a la demanda.

Más allá de la controversia por el tráfico, el colectivo vecinal ha aprovechado la coyuntura para denunciar una falta de inversión estructural que, a su juicio, es la verdadera causa del abandono del enclave. Entre las carencias señaladas figuran el estado deficiente de los viales, la falta de iluminación pública, problemas en la gestión de aguas residuales a través de la depuradora y la necesidad de una mayor presencia de las fuerzas de seguridad. Estas demandas, que ya habían sido planteadas anteriormente por la Asociación de Vecinos Barranco de Masca, subrayan una exigencia de planificación preventiva que vaya más allá de las medidas de contención coyunturales.

Aunque el Cabildo ha intentado mitigar el impacto de estas restricciones mediante el refuerzo del transporte público —con una oferta que alcanza las 1.550 plazas diarias—, los residentes insisten en que la solución no puede limitarse a la restricción del acceso. La postura de los afectados es clara: reclaman ser consultados en la toma de decisiones que afectan a su vida cotidiana y abogan por un modelo de gestión que priorice el mantenimiento y la mejora de las infraestructuras básicas. En última instancia, el mensaje de los habitantes de Masca es una llamada a la administración para que cambie el paradigma de la prohibición por uno de cuidado y desarrollo sostenible, evitando que el caserío se convierta en un espacio clausurado ante cualquier contingencia.