
Tenerife: Aumento de reservas hídricas podría levantar emergencia por sequía.
El aumento de las reservas hídricas de Balten en Tenerife, que superan el 66% de su capacidad, acerca el fin de la emergencia por sequía, condicionado por el Cabildo a la culminación de obras hidráulicas.
Los depósitos gestionados por la empresa pública Balsas de Tenerife (Balten) han registrado un incremento notable en sus reservas hídricas, un dato que podría abrir la puerta al levantamiento de la emergencia por sequía declarada en mayo de 2024. Según datos recientes, el volumen de agua almacenada en las 21 balsas de la isla experimentó un aumento del 14% en enero respecto al mes anterior, sumando 726.583 metros cúbicos adicionales.
Este incremento se atribuye a las precipitaciones registradas a finales del año anterior y principios del actual, así como a una primavera húmeda en 2025. A 31 de enero, el nivel de llenado alcanzaba el 66,1% de su capacidad total, lo que representa 3,3 millones de metros cúbicos. Al inicio de febrero, el volumen se situaba en 3.332.419 metros cúbicos, un 44% de la capacidad total disponible (5.043.037 metros cúbicos). Comparado con el 1 de enero de 2026, el aumento es de 726.000 metros cúbicos y 14 puntos porcentuales. La mejora es aún más significativa en la comparativa interanual, con un incremento de 1.118.812 metros cúbicos (un 20% más) respecto al 1 de febrero de 2025.
El análisis de la distribución de las reservas muestra diferencias entre las zonas de la isla. Las balsas del norte de Tenerife se encuentran al 62,9% de su capacidad, con 2.159.482 metros cúbicos, destacando el llenado completo de Valle Molina (Tegueste), San Antonio (La Matanza) y Teno Alto (Buenavista del Norte). Por su parte, la zona sur presenta un volumen de almacenamiento superior, alcanzando el 73,1% de su capacidad (1.172.937 metros cúbicos), gracias en parte al uso de agua regenerada. En esta área, sobresalen El Saltadero (Granadilla de Abona) con un 95,1% y Lomo del Balo (Guía de Isora) con un 93,4%.
A pesar de estos datos positivos, el Cabildo de Tenerife mantiene una postura cautelosa. La presidenta de la corporación insular, Rosa Dávila, ha señalado que la decisión de levantar la emergencia hídrica no puede basarse únicamente en los registros de lluvia, por muy favorables que sean, sino que debe considerar también el estado de las infraestructuras hidráulicas. La institución insular vincula la suspensión del decreto de emergencia, que expira el 28 de febrero, a la finalización y operatividad de estas obras, que se encuentran "prácticamente concluidas".
La mesa de la sequía será el órgano encargado de evaluar la situación y decidir sobre la continuidad o el levantamiento de la emergencia. Aunque la convocatoria de esta reunión es inminente, aún no se ha fijado una fecha. Entre las infraestructuras clave mencionadas por el Cabildo se encuentran aquellas destinadas a tratar una parte significativa del agua que actualmente se vierte al litoral para destinarla al sector agrícola. Como ejemplo, se citó la puesta a disposición del Cabildo de una depuradora que no estaba siendo utilizada por Cepsa, crucial para el tratamiento de aguas en el sur de la isla.