
El sinhogarismo en Tenerife se cronifica con 2.853 personas en situación de exclusión residencial
Un nuevo informe del Cabildo de Tenerife y Cáritas cifra en 2.853 las personas en situación de sinhogarismo en la isla, evidenciando una crisis estructural que requiere una respuesta institucional integral ante la falta de vivienda y la vulnerabilidad psicológica.
La crisis de la vivienda en Canarias ha alcanzado un nuevo punto de inflexión, tal y como se desprende del sexto informe sobre exclusión residencial extrema publicado recientemente por el Cabildo de Tenerife y Cáritas Diocesana. El documento arroja una cifra de 2.853 personas en situación de sinhogarismo en la isla, un dato que, aunque muestra un incremento contenido respecto a las 2.838 personas contabilizadas en la edición anterior, confirma la consolidación de una problemática estructural que trasciende la mera falta de un techo.
El análisis técnico del informe trasciende el recuento estadístico para poner el foco en la multidimensionalidad de la exclusión. La radiografía actual revela que el sinhogarismo en Tenerife no es un fenómeno aislado, sino el resultado de una convergencia de factores críticos: la desarticulación de los vínculos familiares, la persistente brecha en el mercado laboral y, de manera muy significativa, las barreras de acceso a un mercado inmobiliario tensionado. A estos elementos se suma una dimensión de salud pública que los responsables del estudio han querido subrayar con especial énfasis. La prevalencia de trastornos mentales, cuadros depresivos y episodios de ansiedad, a menudo agravados por la ausencia de un acompañamiento terapéutico constante, dibuja un escenario de vulnerabilidad psicológica que complica cualquier proceso de reinserción.
Ante este panorama, la respuesta institucional se encuentra en una fase de redefinición. Desde la dirección de Cáritas Diocesana se ha instado a las administraciones a tratar el sinhogarismo no solo como una emergencia social, sino como una cuestión de salud pública que requiere una intervención integral y sostenida. Por su parte, el Cabildo de Tenerife, a través del Instituto de Atención Social y Sociosanitaria (IASS), defiende la necesidad de un modelo de gestión más cohesionado. La estrategia insular busca trascender la fragmentación competencial, promoviendo una mayor sincronización entre los ayuntamientos —que ostentan la responsabilidad de la atención directa y de proximidad— y las entidades del tercer sector.
Este marco de actuación, que pretende articular una respuesta común frente a una realidad que se cronifica, pone de manifiesto las dificultades de las políticas públicas para revertir una tendencia que, pese a los esfuerzos de coordinación, sigue afectando a cerca de tres millares de personas en la isla. La complejidad del fenómeno, que abarca desde quienes pernoctan en la vía pública hasta quienes habitan en infraviviendas, exige, según los autores del estudio, una revisión profunda de las redes de apoyo y de los recursos de vivienda disponibles en el archipiélago.