
Tenerife reabre las Casas Bioclimáticas del ITER como laboratorio vivo de sostenibilidad.
El Instituto Tecnológico y de Energías Renovables (ITER) reabre 24 Casas Bioclimáticas en Tenerife, un laboratorio experimental de arquitectura sostenible reconocido mundialmente por su eficiencia energética.
¿Te gustaría vivir en una casa con vistas espectaculares al mar, muy cerca de la playa, en el sur de Tenerife? Ahora es posible en una urbanización única, diseñada para ser sostenible y respetuosa con el medio ambiente. Aquí disfrutarás del sol, rodeado de molinos de viento, paneles solares, plantas autóctonas como tabaibas y cardones, y el paisaje volcánico.
Estas casas son amplias, frescas y cuentan con un aislamiento térmico de última generación. Pero hay una particularidad: al alojarte aquí, formarás parte de un experimento tecnológico. Unos sensores medirán constantemente las condiciones dentro y fuera de la vivienda, ayudando a investigar la arquitectura sostenible.
El Instituto Tecnológico y de Energías Renovables (ITER), que forma parte del Cabildo de Tenerife, ha firmado un acuerdo con cuatro empresas. Ellas serán las encargadas de gestionar estas Casas Bioclimáticas, que son un laboratorio experimental reconocido a nivel mundial por su eficiencia energética.
Las empresas ACC, Jardines de Franchi, Raider Ppal y Gupipu serán las encargadas de ofrecer estas 24 viviendas, ubicadas en las instalaciones del ITER en Granadilla. Se priorizarán las estancias cortas.
Gracias a este nuevo modelo de gestión, el centro tecnológico reabre estas casas, que llevaban cinco años cerradas por problemas administrativos. Así, el ITER puede retomar su importante estudio sobre arquitectura sostenible, iniciado en 2010. Para ello, es fundamental que las viviendas estén ocupadas, ya que necesitan datos reales y su uso ayuda a mantenerlas.
En total, hay 119 plazas disponibles. Las casas volverán a funcionar de forma progresiva en los próximos meses, reactivando uno de los espacios más emblemáticos del ITER. Cada vivienda tiene un diseño único y están reconocidas como "Casas Emblemáticas de Interés Científico", combinando el alojamiento con la investigación.
Juan José Martínez, consejero de Innovación del Cabildo, explica que cada estancia es una "experiencia de investigación viva". Los inquilinos, sin darse cuenta, colaboran en estudios sobre la comodidad térmica, el consumo de energía y cómo se comportan los materiales y diseños bioclimáticos frente al medio ambiente.
María Delgado, del departamento de Arquitectura Sostenible del ITER, añade que las casas están siempre bajo control. Sensores miden la temperatura, la humedad y gases como el dióxido de carbono. A pesar de la tecnología, sus diseños son sencillos: aprovechan la orientación al sol, el viento y otros factores naturales para aislarse del clima y permitir una ventilación cruzada natural.
Esta urbanización experimental nació en 1995 tras un concurso internacional de arquitectura. Desde su inauguración hace 15 años, ha sido un proyecto único en el mundo.
Cada una de las 24 casas no solo está bien aislada, sino que también produce su propia energía limpia con paneles solares fotovoltaicos y térmicos. Esto las convierte en un conjunto autónomo y ecológico. El diseño de cada vivienda se adapta al clima de la zona, reduciendo la necesidad de aire acondicionado y aprovechando al máximo los recursos naturales. Así, este complejo no es solo un lugar para alojarse, sino también una plataforma activa de investigación donde se estudia el uso diario y se prueban nuevos sistemas y materiales sostenibles.
El anuncio de la reapertura de estas casas tan especiales se hizo durante la celebración del 35 aniversario del ITER. Carlos Suárez, director técnico, confirmó la firma del contrato con las cuatro empresas. Ellas se encargarán de preparar, alquilar y mantener las viviendas, que llevaban cinco años cerradas. Mientras tanto, el área de Arquitectura Sostenible del ITER retomará su experimento bioclimático.
Las casas tienen formas muy variadas: algunas son redondas, otras rectangulares, una parece un hangar y otra, vista desde arriba, recuerda a una estrella. María Delgado destaca que una de las mayores diferencias está en los tejados. Explica que, aunque a menudo no se les da importancia, son clave para el confort. En esta urbanización, se prueban distintos tipos de techos para encontrar los más adecuados para construcciones sostenibles.
De hecho, en este complejo de Granadilla se desarrollan varios proyectos de investigación sobre tejados. Uno de ellos es 'Renaturmac', que usa plantas en los techos, creando lo que llaman "infraestructuras verdes monitorizadas". Pero no solo en los tejados: también se han instalado jardines verticales y materiales innovadores en otras partes de las casas para ver cómo afectan a la comodidad y al ahorro de energía. Otra iniciativa es 'Cambios', que usa estas viviendas para probar sistemas de medición ambiental. La idea es que, una vez validados, estos sistemas se puedan aplicar en ciudades de Cabo Verde y Santo Tomé y Príncipe, islas con características similares a las Canarias.