El IGN registra un enjambre de 500 microsismos bajo el Teide sin riesgo de erupción inminente

El IGN registra un enjambre de 500 microsismos bajo el Teide sin riesgo de erupción inminente

Recurso: El Día

El Instituto Geográfico Nacional ha registrado un enjambre de unos 500 microsismos bajo el Teide, un fenómeno recurrente vinculado a la circulación de fluidos magmáticos que no supone un riesgo de erupción inminente.

La reciente actividad sísmica detectada bajo la isla de Tenerife, según los datos facilitados por el Instituto Geográfico Nacional (IGN), vuelve a poner el foco sobre la dinámica interna del sistema volcánico insular. Entre la tarde del 3 de julio y la madrugada del día siguiente, los sensores registraron un enjambre de aproximadamente 500 eventos sísmicos en un intervalo de diez horas, concentrados en el sector occidental de Las Cañadas del Teide.

Desde una perspectiva técnica, este fenómeno se enmarca en una tipología de sismicidad recurrente que ha sido documentada en la zona desde 2016. La particularidad de este episodio reside en la baja magnitud y la escasa energía de los movimientos, lo que ha limitado la capacidad de los sismógrafos para localizar individualmente cada evento. De hecho, solo tres de ellos han podido ser situados con precisión, situándose a una profundidad estimada de 10 kilómetros bajo el nivel del mar. La similitud morfológica entre estos registros y los observados en febrero de este mismo año sugiere un patrón de comportamiento repetitivo, aunque con una intensidad menor en esta ocasión.

Es fundamental contextualizar estos datos para evitar interpretaciones alarmistas. La comunidad científica coincide en que la presencia de estos microsismos —que no han sido percibidos por la población— es coherente con la circulación de fluidos magmáticos en el subsuelo. No obstante, la existencia de este proceso activo no constituye, por sí misma, un indicador de una erupción inminente. La actividad volcánica en sistemas complejos como el de Tenerife suele presentar periodos de inestabilidad interna que no necesariamente derivan en una escalada hacia escenarios de mayor riesgo.

Este episodio se suma a los pulsos de baja frecuencia ya reportados por el IGN durante el pasado mes de junio en la misma área geográfica. La persistencia de estos enjambres confirma que el sistema volcánico mantiene una actividad interna latente, un fenómeno que, si bien requiere de una monitorización constante y rigurosa por parte de las autoridades competentes, se mantiene dentro de los parámetros de comportamiento observados en los últimos años en la isla. La prudencia y el análisis técnico continuado siguen siendo, por tanto, las herramientas principales para interpretar la evolución de este proceso geológico.