
El IGN registra un nuevo enjambre sísmico en Tenerife sin riesgo eruptivo inminente
El Instituto Geográfico Nacional ha registrado un nuevo enjambre sísmico de baja magnitud en el entorno del Teide, subrayando que se trata de actividad volcánica habitual sin riesgo eruptivo inminente.
Tal y como recoge el Instituto Geográfico Nacional (IGN) en su último informe técnico, la isla de Tenerife ha experimentado entre el 22 y el 23 de julio un incremento notable en su dinámica sismovolcánica. Este episodio se distingue por la detección de una señal de baja frecuencia que comenzó a registrarse durante la tarde-noche del martes, a la que se sumó, a partir de las 22:00 UTC, un enjambre de sismos de baja magnitud. Se trata del décimo fenómeno de esta naturaleza documentado en la zona desde el pasado mes de febrero.
El despliegue de los sistemas de vigilancia ha permitido contabilizar más de 550 eventos mediante procesos automáticos, de los cuales 95 han sido validados mediante localización manual. La actividad se concentra en el sector occidental del Parque Nacional de Las Cañadas del Teide, afectando a los municipios de Guía de Isora, Vilaflor de Chasna y Santiago del Teide, con hipocentros situados a una profundidad de entre 10 y 15 kilómetros.
Desde una perspectiva geológica, el análisis técnico identifica una tipología mixta que incluye eventos volcano-tectónicos, híbridos y de baja frecuencia (LP). La presencia de estos últimos, junto con los híbridos, sugiere el movimiento de fluidos en el interior del sistema volcánico, una dinámica que, si bien es característica de entornos volcánicos activos, no constituye un indicador de inmediatez eruptiva. Los sismos, que pertenecen a una única familia y presentan fases P y S bien diferenciadas, han mantenido una amplitud reducida en todo momento.
Es fundamental contextualizar estos datos dentro de la vigilancia volcánica habitual en Canarias. La monitorización constante de estos enjambres es una herramienta preventiva esencial para el seguimiento de la estabilidad del sistema, permitiendo diferenciar entre la actividad de fondo propia de un edificio volcánico y cualquier anomalía que requiera una respuesta de protección civil. En este sentido, el IGN ha trasladado un mensaje de calma a la población, subrayando que ninguno de los movimientos ha sido percibido por los habitantes y que, conforme a los parámetros actuales, no se observa un aumento en el riesgo de erupción a corto o medio plazo.