
El PSOE denuncia la parálisis del Cabildo de Tenerife en el proyecto peatonal de la TF-21 entre Santa Úrsula y La Orotava
El PSOE de Tenerife denuncia la inacción del Cabildo al mantener bloqueado, sin informes técnicos ni avances, el proyecto aprobado para mejorar la seguridad peatonal en la carretera TF-21 entre Santa Úrsula y La Orotava.
La parálisis administrativa en la gestión de infraestructuras viarias vuelve a situarse en el foco del debate político insular. Tal y como ha trascendido a través de la información difundida por el PSOE de Tenerife, el Cabildo insular mantiene bloqueado el proyecto para dotar de un tránsito peatonal seguro al tramo de la carretera TF-21 que conecta la Cuesta de la Villa, en Santa Úrsula, con la urbanización Las Cuevas, en La Orotava. A pesar de que la corporación insular dio luz verde por unanimidad a esta intervención en marzo de 2025, la documentación oficial remitida a los socialistas en abril de este año revela la inexistencia de cualquier tipo de informe técnico, económico o medioambiental que avale el inicio de los trabajos.
El origen de esta demanda se remonta al 25 de febrero de 2025, fecha en la que el Ayuntamiento de La Orotava, a instancias del grupo municipal socialista, aprobó por consenso una moción para instar al Cabildo a buscar una solución a la peligrosidad de este trazado. La propuesta, que planteaba la instalación de una pasarela colgante —una tipología de infraestructura ya operativa en enclaves como Masca o Icod el Alto—, buscaba mitigar los riesgos derivados de la ausencia de arcenes en una vía de alta circulación.
Desde la dirección insular del PSOE, encabezada por Tamara Raya, se ha denunciado una dinámica de inacción institucional que contraviene los acuerdos plenarios. La portavoz socialista en el consistorio orotavense, María Jesús Alonso, ha enfatizado que la solicitud no exige una ejecución inmediata, sino la realización de los estudios de viabilidad técnica necesarios para garantizar la integridad física de los viandantes. Según los socialistas, la solución planteada destaca por su bajo impacto visual y su viabilidad constructiva, diferenciándose de proyectos previos de 2003 que fueron descartados por la complejidad de las expropiaciones requeridas en aquel momento.
Este episodio pone de relieve la brecha existente entre la voluntad política expresada en los plenos y la capacidad de ejecución de la administración insular. La falta de avances en este expediente no solo posterga una demanda vecinal consolidada, sino que mantiene vigente un punto negro en la red viaria donde la carencia de infraestructuras peatonales obliga a los ciudadanos a transitar por una calzada sin las condiciones mínimas de seguridad. La formación socialista ha calificado esta omisión como un patrón de conducta que impide resolver problemas de movilidad básica en la isla.