
El Puerto de Tenerife impulsa su estrategia de sostenibilidad y competitividad energética en el Atlántico
La Autoridad Portuaria de Tenerife impulsa su competitividad en el Atlántico mediante una estrategia centrada en la transición energética, la especialización del puerto de Granadilla y la electrificación de sus infraestructuras.
La reciente celebración del Bunkering & Sustainability Forum 2026 ha servido para evidenciar el cambio de rumbo que la Autoridad Portuaria de Tenerife pretende imprimir a su estrategia de competitividad en el Atlántico. Según las declaraciones recogidas tras el encuentro, el organismo portuario busca consolidar a la isla como un nodo energético de referencia, apoyándose en la especialización de sus infraestructuras y en la captación de capital privado para liderar la transición hacia combustibles marítimos más limpios.
El puerto de Granadilla emerge en este escenario como la pieza angular de la estrategia. La hoja de ruta contempla convertir este enclave en un centro de producción y suministro de nuevas energías, con proyectos sobre la mesa que incluyen la valorización de residuos orgánicos mediante plantas de biogás. Esta apuesta por la economía circular se suma a la consolidación del gas natural licuado (GNL), un combustible que, pese a su carácter transitorio, ha permitido a Tenerife registrar un incremento del 47% en el avituallamiento a cruceros, consolidando una trayectoria que comenzó en 2018 con la primera operación de este tipo en Europa.
No obstante, la ambición portuaria se enfrenta a desafíos estructurales de calado. La electrificación de los muelles, una prioridad para reducir la huella de carbono y la contaminación acústica en los entornos urbanos, cuenta con una partida presupuestaria de 60 millones de euros destinada a terminales de carga. Si bien el sistema OPS ya es una realidad en el tráfico interinsular, el suministro eléctrico a cruceros en el muelle de Ribera, en Santa Cruz, depende ahora de la capacidad de la red insular para absorber una demanda energética creciente, un reto que requiere una coordinación estrecha entre la gestión portuaria y la generación eléctrica.
Desde una perspectiva geopolítica, la Autoridad Portuaria subraya la necesidad de una mayor flexibilidad regulatoria por parte de Bruselas. La aplicación del sistema de comercio de emisiones (ETS) es vista con cautela, ante el riesgo de que una implementación rígida penalice la competitividad de las regiones ultraperiféricas frente a los puertos del norte de África, cuya expansión logística está siendo notable. En este contexto, la estrategia tinerfeña apuesta por la complementariedad con el puerto de Las Palmas, buscando una sinergia que permita al sistema canario ganar peso frente a la competencia exterior.
El foro también ha dejado patente la voluntad de profesionalizar el sector mediante la formación técnica, integrando a estudiantes de Náutica en la dinámica portuaria. Con la temporada estival de cruceros como principal motor de crecimiento a corto plazo, el puerto de Santa Cruz de Tenerife se prepara para un ciclo donde la sostenibilidad dejará de ser una variable opcional para convertirse en el factor determinante de su viabilidad económica en el mercado global.