
Licitan por 2,3 millones la rehabilitación de la antigua terminal de jet foil en el puerto de Santa Cruz de Tenerife
La Autoridad Portuaria de Tenerife licita por 2,3 millones de euros la rehabilitación integral de la antigua terminal de jet foil en el muelle Norte de Santa Cruz para subsanar deficiencias estructurales y preservar su valor arquitectónico.
La Autoridad Portuaria de Tenerife ha iniciado el proceso de licitación para rehabilitar la antigua terminal de jet foil situada en el muelle Norte de Santa Cruz, una infraestructura que requiere una intervención urgente debido a deficiencias en su estanqueidad y estabilidad estructural. Tal y como recoge la Plataforma de Contratación del Estado, el organismo público ha destinado un presupuesto de 2,3 millones de euros para estas obras, habiendo seleccionado ya a las tres constructoras —Tomás Gracia, ASCH y Urban2020— que optan a la adjudicación definitiva tras superar la fase de admisión.
La importancia de esta actuación trasciende la mera reparación de la cubierta, foco principal de los daños detectados. El proyecto, que cuenta con un plazo de ejecución de ocho meses una vez se formalice el contrato, contempla una renovación integral de los elementos de cerramiento. Entre las intervenciones técnicas previstas destacan la sustitución de la estructura metálica espacial y las planchas de poliéster, la instalación de doble acristalamiento en los lucernarios, la reforma de las pérgolas en las zonas de cafetería y un refuerzo sustancial del aislamiento térmico del inmueble.
Este edificio, que actualmente sirve como sede administrativa para la empresa de estibadores Sestife, constituye un hito en la arquitectura insular de finales del siglo XX. Proyectado por los arquitectos Antonio Corona Bosch, Arsenio Pérez Amaral y Eustaquio Martínez García, fue inaugurado en 1991 para dar servicio a los hidroalas de Trasmediterránea que conectaban las capitales canarias hasta su cese de operaciones en 2005. Su valor patrimonial quedó refrendado en su día con el Premio Regional Manuel de Oraá y Arcocha y su inclusión en la II Bienal de Arquitectura Española, gracias a un diseño que integraba elementos de la tradición marítima con una estética contemporánea, caracterizada por el uso de mármoles y una disposición espacial que buscaba conectar la trama urbana con el frente portuario.
La rehabilitación se plantea como un paso necesario para preservar un activo que ha tenido una vida útil diversa, desde su función original como terminal de transporte rápido hasta su uso como espacio de ocio y base de atraque para buques históricos como el Correíllo La Palma. La elección de la empresa adjudicataria, que se resolverá bajo criterios técnicos y administrativos, marcará el inicio de una nueva etapa para este inmueble, que continúa siendo una pieza clave en la fachada marítima de la ciudad.