Tenerife proyecta seis nuevas balsas para 2027 y avanza hacia el ciclo integral del agua

Tenerife proyecta seis nuevas balsas para 2027 y avanza hacia el ciclo integral del agua

Recurso: El Día

El Cabildo de Tenerife planea construir seis nuevas balsas antes de 2027 para cerrar el ciclo integral del agua, erradicar los vertidos al mar y avanzar hacia un modelo de economía circular.

La gestión hídrica en Tenerife se enfrenta a un punto de inflexión estratégico. Según ha comunicado el Cabildo insular durante el Congreso Internacional Balsas y Vertidos (BalVert) celebrado en Santa Cruz, la administración local se ha marcado el objetivo de ampliar su red de almacenamiento con seis nuevas balsas para el año 2027. Esta hoja de ruta no solo responde a una necesidad de infraestructura, sino que se alinea con la meta de cerrar el ciclo integral del agua y erradicar los vertidos al mar, un desafío técnico de primer orden para la orografía volcánica de la isla.

La singularidad geológica de Tenerife ha condicionado históricamente su desarrollo hidráulico, impidiendo la construcción de presas convencionales. Ante esta limitación, la isla ha optado por una solución técnica basada en el uso de geosintéticos, consolidándose como un polo de conocimiento en la materia. Actualmente, la capacidad de almacenamiento alcanza los 5,1 hectómetros cúbicos, un volumen que ha crecido exponencialmente gracias a la modernización de las estaciones depuradoras, que han pasado de cinco a catorce unidades en la última década. Este sistema permite aprovechar el agua regenerada, un ámbito en el que Tenerife mantiene un liderazgo nacional desde 1993, respaldado por una red de transporte de 62 kilómetros que conecta el área metropolitana con el sur de la isla.

Más allá de la gestión del agua, el encuentro técnico —que reunió a especialistas nacionales y regionales bajo la anfitrionía de Blanca Pérez, Alejandro Molowny y Javier Davara— puso el foco en la seguridad ambiental de los vertederos. La estrategia insular prioriza la impermeabilización técnica para salvaguardar los acuíferos, integrando sistemas de captación horizontal de biogás en el Complejo Ambiental de Tenerife. Este método, que sustituye a las técnicas verticales tradicionales, permite una valorización energética más eficiente y una mitigación efectiva de los olores.

El trasfondo de estas actuaciones es la transición hacia un modelo de economía circular. La administración insular sostiene que la jerarquía de residuos debe priorizar la reducción en origen y la valorización, relegando el vertido a una opción residual. Este enfoque, respaldado por expertos como Ariosto de Haro, sitúa a Canarias como un referente en la gestión de infraestructuras de contención, donde la tecnología de materiales y la ingeniería civil se combinan para superar las barreras físicas impuestas por el terreno. Con este horizonte a 2027, Tenerife busca consolidar un sistema de gestión que, apoyado en la circularidad, garantice la sostenibilidad de sus recursos hídricos frente a la escasez estructural.