Tenerife apuesta por el gas natural para garantizar el suministro eléctrico y reducir emisiones

Tenerife apuesta por el gas natural para garantizar el suministro eléctrico y reducir emisiones

Recurso: El Día

El Partido Popular de Tenerife impulsa una estrategia energética basada en el gas natural para diversificar la generación eléctrica y reducir la dependencia de combustibles fósiles, situando al puerto de Granadilla como eje clave de esta transformación.

La estrategia energética de Tenerife se encamina hacia una transformación estructural que sitúa al gas natural como eje vertebrador del suministro a corto y medio plazo. Tal y como recoge la información publicada por El Día, el Partido Popular insular ha defendido esta hoja de ruta como una medida de contingencia frente a la vulnerabilidad del sistema eléctrico actual, marcado por una dependencia de las renovables que apenas alcanza el 20% del mix energético.

El planteamiento de los populares, respaldado por el consejero autonómico de Energía, Mariano H. Zapata, busca diversificar los puntos de generación eléctrica de la isla, pasando de los tres actuales a un total de siete. Este despliegue tiene como objetivo principal mitigar el riesgo de interrupciones en el suministro, aunque desde la administración se admite que la garantía absoluta frente a un colapso total del sistema es técnicamente inalcanzable. La hoja de ruta contempla la integración de plantas de generación que, al operar con gas, reducirían las emisiones contaminantes en un 40% en comparación con los sistemas de fuel o gasóleo vigentes. En este contexto, el desmantelamiento de la central de Las Caletillas queda supeditado a la entrada en servicio de estas nuevas infraestructuras, un proceso que se estima se prolongará entre cuatro y seis años debido a los tiempos administrativos y de ejecución de obra.

El puerto de Granadilla emerge como la pieza angular de este plan, proyectándose no solo como un centro de generación, sino como un nodo logístico que podría integrar el desarrollo del hidrógeno verde y facilitar el traslado de las instalaciones de almacenamiento de la refinería de Santa Cruz. Para el presidente insular del PP, Lope Afonso, este enfoque representa un giro pragmático tras años de bloqueo político que, a su juicio, han lastrado la eficiencia del sistema y perpetuado el uso de combustibles más nocivos. Asimismo, el proyecto de la central hidroeléctrica de Güímar se perfila como el activo estratégico para la transición hacia un modelo plenamente renovable.

Este impulso tinerfeño contrasta con la reciente resolución en la isla vecina, donde la Autoridad Portuaria de Las Palmas desestimó el pasado noviembre la concesión de suelo y lámina de agua a Totisa Energía. Aquella decisión puso fin a un expediente iniciado en 2018, tras una Declaración de Impacto Ambiental negativa emitida por el Gobierno de Canarias que calificó los riesgos del proyecto como inasumibles. La oposición vecinal y las alertas de las autoridades sanitarias sobre la seguridad de la población fueron determinantes para que la empresa desistiera de su propuesta, marcando una divergencia notable en la gestión de las infraestructuras energéticas entre ambas capitales canarias. Por su parte, el Ejecutivo regional ha puesto en valor el desbloqueo del concurso ordinario de generación, una licitación que permaneció paralizada durante más de una década.