
El Gobierno de Canarias proyecta un túnel de 91 millones en Garachico para mejorar la movilidad en el noroeste de Tenerife
El Gobierno de Canarias proyecta la construcción de un túnel de 91 millones de euros en Garachico para descongestionar el tráfico en el noroeste de Tenerife y evitar los cortes de carretera provocados por el oleaje.
La conectividad en la vertiente noroeste de Tenerife afronta un punto de inflexión tras conocerse los planes del Gobierno de Canarias para transformar la movilidad en el municipio de Garachico. Tal y como recoge la información publicada recientemente, el Ejecutivo autonómico ha optado por la construcción de un túnel que atravesará el espacio protegido de los acantilados de La Culata, una infraestructura diseñada para desviar el flujo circulatorio de la actual carretera TF-42.
Esta decisión técnica surge tras el descarte de otras alternativas, como el soterramiento de la vía existente, una opción que los estudios de viabilidad han desestimado por su inviabilidad técnica. El trazado proyectado conectará la salida del túnel de Agujeros, previo a la plaza de San Roque, con la zona de Las Cruces. La ejecución de esta obra, presupuestada en unos 91 millones de euros, busca mitigar dos problemáticas recurrentes: la congestión crónica del tráfico que afecta a Garachico, Los Silos y Buenavista del Norte, y la vulnerabilidad de la actual avenida marítima ante los episodios de oleaje, que obligan periódicamente a interrumpir la circulación.
Desde la perspectiva de la gestión pública, el viceconsejero de Infraestructuras, Francis González, ha señalado que el siguiente paso administrativo consiste en la redacción del proyecto y la búsqueda de mecanismos de financiación. En este sentido, tanto el Gobierno regional como el Ayuntamiento de Garachico, encabezado por Heriberto González, coinciden en que la vía más eficaz para materializar esta inversión es su inclusión en el convenio de carreteras suscrito entre el Estado y la comunidad autónoma.
La envergadura de la obra sitúa su horizonte temporal en un plazo de cuatro a cinco años, una vez se completen los preceptivos estudios ambientales y los trámites de autorización. Para el consistorio local, esta infraestructura no solo es una respuesta a la saturación diaria de la vía, que se agrava durante los meses estivales y los temporales, sino una pieza necesaria dentro de la planificación regional, aprovechando que el avance en otros tramos del Anillo Insular permite ahora priorizar esta variante. La apuesta por este túnel representa, en última instancia, un intento de dotar a la comarca de una alternativa de transporte robusta frente a la inestabilidad climática y el incremento de la demanda vehicular en la zona.