
Tacoronte proyecta una inversión millonaria para blindar El Pris frente a fenómenos meteorológicos extremos
El Ayuntamiento de Tacoronte y el Cabildo de Tenerife proyectan una inversión de 1,5 millones de euros para reforzar el drenaje y blindar el barrio de El Pris frente a futuros fenómenos meteorológicos extremos.
La vulnerabilidad de los enclaves costeros ante fenómenos meteorológicos extremos ha vuelto a situarse en el centro del debate político en Tenerife. Tal y como recoge la información publicada recientemente sobre la situación en el barrio pesquero de El Pris, en Tacoronte, el municipio se encuentra inmerso en un proceso de planificación técnica y administrativa para blindar la zona frente a futuras avenidas de agua y sedimentos, similares a las registradas durante el paso de la borrasca Therese el pasado 24 de marzo.
La magnitud del impacto ha obligado a una coordinación estrecha entre el Ayuntamiento y los residentes afectados. Mientras el Consistorio local ha cifrado en 30.000 euros los gastos inmediatos derivados de las labores de emergencia —partida destinada a reparaciones urgentes, adquisición de suministros y subcontratación de servicios externos—, la infraestructura viaria se ha revelado como el punto crítico de la recuperación. El Cabildo de Tenerife ha identificado la carretera de acceso a este núcleo como la obra de mayor envergadura y coste dentro del balance de daños insulares, con una inversión proyectada de 1,5 millones de euros que se destinará, fundamentalmente, a la reconstrucción del sistema de drenaje.
El enfoque de las autoridades locales, liderado por el área de Urbanismo y Costas, trasciende la mera reparación de daños. Existe un consenso técnico sobre la necesidad de corregir las canalizaciones actuales, las cuales, según se ha trasladado a los vecinos, han propiciado la creación de cauces alternativos durante las precipitaciones torrenciales. En este sentido, el gobierno municipal —integrado por PSOE, CC y PP— ha trasladado al Consejo Insular de Aguas de Tenerife (Ciatf) la urgencia de rediseñar la gestión de las pluviales.
Paralelamente, la administración local ha iniciado los trámites para exigir a los propietarios de fincas colindantes que ejecuten las obras de contención necesarias en sus terrenos, una medida orientada a mitigar el arrastre de tierras hacia la zona urbana. Este plan de trabajo, que se encuentra en una fase de interlocución constante con los afectados, busca ahora una mayor sincronización con el Cabildo. El objetivo es obtener estudios técnicos precisos que permitan una intervención integral, cuyos resultados serán trasladados a la ciudadanía en futuras reuniones informativas, garantizando así la transparencia en la hoja de ruta para la seguridad del barrio.