
Las AMPA de Tenerife denuncian una crisis sistémica en los comedores escolares por falta de personal
Las asociaciones de madres y padres de Tenerife exigen a la Consejería de Educación una reforma estructural ante la falta de personal auxiliar y la carencia de formación especializada en los comedores escolares de la isla.
La gestión de los comedores escolares en Tenerife atraviesa un momento crítico que ha forzado a diversas asociaciones de madres y padres (AMPAs) a articular una respuesta conjunta ante lo que califican como una deficiencia sistémica. Tal y como han reportado diversos medios locales, la falta de personal auxiliar ha derivado en episodios de inestabilidad operativa que afectan directamente a la conciliación familiar y a la calidad del servicio educativo en varios centros de la isla.
El detonante reciente de esta movilización fue la interrupción del servicio en el CEIP Granadilla de Abona el pasado 11 de marzo, jornada en la que cerca de 70 alumnos de sexto curso se vieron privados de esta prestación. Aunque la actividad se normalizó al día siguiente, el incidente ha servido para visibilizar una problemática que, según denuncian colectivos como el del CEIP Teófilo Pérez en Tegueste, se arrastra desde 2023. En este centro, la escasez de personal ha generado un escenario de precariedad que, según sus representantes, compromete tanto el bienestar de los menores como la capacidad de gestión de los equipos directivos.
La situación se replica en el CEIP Princesa Tejina, en La Laguna, donde las familias señalan la ineficacia en la cobertura de bajas como el principal factor de inestabilidad. Esta carencia de sustituciones inmediatas provoca, según los testimonios recabados, el incumplimiento sistemático de las ratios legales —fijadas en una auxiliar por cada 25 alumnos en Infantil y una por cada 35 en Primaria—, lo que deriva en una sobrecarga laboral para los trabajadores y una merma en la vigilancia y atención del alumnado.
Un aspecto de especial relevancia en este conflicto es la atención a la diversidad. Centros como el Princesa Tejina, que integran programas específicos para estudiantes con Trastornos del Espectro Autista (TEA), TDAH o trastornos de conducta, se enfrentan a una realidad compleja: el personal de comedor carece de la formación especializada necesaria para atender estas necesidades específicas. Esta carencia no solo incrementa la presión sobre los auxiliares, sino que dificulta la integración efectiva de los alumnos con necesidades educativas especiales, un colectivo para el cual el comedor es un recurso fundamental.
Ante este panorama, las AMPAs han trasladado sus demandas a la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias. Sus exigencias se centran en dos ejes: la agilización administrativa de los procesos de sustitución del personal no docente y la implementación de perfiles profesionales con formación específica en atención a la diversidad. Para las familias, la solución no puede ser coyuntural, sino que requiere una reforma estructural que garantice la estabilidad de un servicio que, lejos de ser una prestación accesoria, constituye un pilar esencial del sistema educativo público.