
Investigan la seguridad en el parapente en Tenerife tras la muerte de una joven en Adeje
La muerte de una joven italiana tras un accidente de parapente en Adeje ha abierto una investigación policial sobre la seguridad y la legalidad de las empresas de turismo activo en Tenerife.
La seguridad en las actividades de turismo activo en Canarias vuelve a estar bajo el foco tras el fallecimiento de Cristina Colturi, una joven italiana de 28 años, a consecuencia de un siniestro ocurrido el pasado 6 de marzo en Adeje, Tenerife. Tal y como ha trascendido a través de las informaciones publicadas en medios locales, la víctima, que residía en la isla desde hace un año, perdió la vida tres días después de que el parapente biplaza en el que viajaba se precipitara contra un área rocosa próxima a la playa de La Enramada durante la maniobra de aproximación a tierra.
El suceso, que también dejó al piloto con lesiones de carácter moderado, ha activado una investigación por parte de la Policía Nacional. Las pesquisas se centran en determinar la causa técnica del desplome —donde cobra fuerza la hipótesis de un fallo en el sistema de anclaje entre la silla y la vela— y en verificar la legalidad de la operación. En este sentido, las autoridades están auditando si el responsable del vuelo contaba con la preceptiva licencia federativa, así como con los seguros de responsabilidad civil y de cobertura sanitaria obligatorios para la prestación de servicios comerciales de vuelo libre.
Este accidente no es un hecho aislado, sino que se enmarca en una preocupante tendencia de siniestralidad en el municipio de Adeje. Las estadísticas del último año reflejan un total de once incidentes graves en la zona, tres de los cuales han resultado fatales. Esta recurrencia ha generado una creciente inquietud sobre la regulación y supervisión de las empresas que operan desde la plataforma de lanzamiento de Taucho, un punto neurálgico para el parapente en el archipiélago.
La fallecida, profesional del sector turístico y especializada en técnicas de análisis de color, era una figura muy querida en su entorno, cuya pérdida ha tenido una notable repercusión tanto en la comunidad local como en su país de origen. Mientras el ámbito judicial avanza en el esclarecimiento de los hechos, el sector del turismo de aventura en Tenerife se enfrenta a la necesidad de revisar sus protocolos de seguridad para evitar que la proliferación de estas actividades, fundamentales para la oferta turística de la isla, siga viéndose empañada por tragedias evitables.