Tenerife impulsa un modelo de economía circular con una inversión de 55 millones en el Complejo de Arico

Tenerife impulsa un modelo de economía circular con una inversión de 55 millones en el Complejo de Arico

Recurso: El Día

El Cabildo de Tenerife impulsa la transformación del Complejo Ambiental de Arico hacia un modelo de economía circular mediante una inversión de 55 millones de euros, priorizando la eficiencia tecnológica, la valorización energética del biogás y la innovación en I+D+i.

La gestión de residuos en Tenerife atraviesa una fase de transformación estructural que trasciende la mera operatividad logística para consolidarse como un modelo de economía circular a escala insular. Tal y como recoge la información difundida recientemente sobre el Complejo Ambiental de Arico, el Cabildo de Tenerife ha articulado una estrategia integral que prioriza la optimización tecnológica frente a la expansión física de sus instalaciones, un enfoque que resulta determinante en un territorio insular con limitaciones de suelo.

El núcleo de esta estrategia se sustenta en una inversión superior a los 55 millones de euros, ejecutada en colaboración con la UTE Nivaria bajo un contrato de 474 millones. El objetivo técnico es maximizar la recuperación de materiales y la eficiencia energética dentro de las 443 hectáreas que ocupa el complejo. En este sentido, la valorización del biogás se ha convertido en el pilar de su autosuficiencia: mediante la captación de gases derivados de la descomposición orgánica, la planta genera 3,6 megavatios de electricidad. Este volumen permite cubrir el consumo interno de 1,2 megavatios y volcar el excedente a la red insular, con una capacidad de suministro equivalente a 8.000 hogares.

La complejidad del sistema radica en su interdependencia. La red no se limita a Arico, sino que integra plantas de transferencia en La Guancha y Arona, que actúan como nodos logísticos donde se procesan las más de 500.000 toneladas de desechos anuales. La coordinación de este flujo, que moviliza a cerca de 500 trabajadores y un centenar de vehículos diarios, es, según la Dirección Insular de Residuos, el factor crítico para evitar fallos en un modelo que carece de alternativas externas inmediatas.

Más allá de la infraestructura, el Cabildo ha posicionado a la isla como un laboratorio de innovación. A través de alianzas con entidades como el Instituto Tecnológico y de Energías Renovables, la Universidad de La Laguna y el Instituto Volcanológico de Canarias, se están testando soluciones que abarcan desde el control de emisiones mediante drones hasta el desarrollo de fertilizantes agrícolas y sistemas fotovoltaicos adaptados. Esta apuesta por el I+D+i, que cuenta con una partida específica de 10 millones de euros, busca anticipar soluciones a los retos de sostenibilidad antes de que el mercado las estandarice.

El éxito de este engranaje técnico se complementa con una estrategia de concienciación ciudadana, bajo la marca Tenerife+Sostenible. Los indicadores reflejan un cambio en los hábitos de consumo y reciclaje: la recogida selectiva de materia orgánica ha experimentado un crecimiento exponencial, pasando de 162 toneladas en 2020 a más de 2.500 en el último ejercicio, mientras que la red de Puntos Limpios ha alcanzado los 339.000 usuarios. Estas cifras, junto a programas educativos como S’ Lab y la aplicación Truec@, subrayan la intención de las autoridades insulares de aplicar la jerarquía europea de residuos, donde la minimización y la reutilización actúan como la primera línea de defensa frente a la generación de basura. En última instancia, el modelo tinerfeño busca transitar de un sistema de gestión de desechos a una industria de recuperación de materias primas, bajo la premisa de que la eficiencia del sistema reside en la coordinación total de sus piezas.