
Tenerife refuerza su gestión del riesgo volcánico con un nuevo protocolo basado en la Ley de Volcanes
El Cabildo de Tenerife refuerza la gestión del riesgo volcánico mediante un nuevo protocolo institucional que, basado en la Ley de Volcanes de Canarias y la coordinación con los municipios, prioriza la prevención, la transparencia informativa y la formación ciudadana.
La gestión del riesgo volcánico en Tenerife ha entrado en una fase de mayor rigor institucional tras el reciente acuerdo alcanzado por el Cabildo insular. Según ha trascendido, esta hoja de ruta busca blindar la seguridad de la población mediante una estructura administrativa más robusta, tomando como piedra angular la Ley de Volcanes de Canarias, norma ratificada por consenso parlamentario a principios de 2025.
El trasfondo de esta medida radica en la necesidad de transformar el aprendizaje traumático de la erupción de 2021 en La Palma en un protocolo de actuación técnica y social. La corporación insular ha incorporado al documento las demandas de las plataformas de damnificados del Cumbre Vieja, quienes han reclamado una gestión caracterizada por la previsión y la transparencia informativa. En este sentido, el Cabildo ha instado al Ejecutivo regional a acelerar el despliegue reglamentario de la citada ley, con el fin de garantizar que cualquier alteración en la actividad geológica sea comunicada a la ciudadanía de forma accesible y constante, siempre bajo el paraguas operativo del PEVOLCA.
La estrategia no se limita a la esfera autonómica, sino que busca una capilaridad municipal efectiva. Para ello, se ha proyectado un convenio de colaboración que involucrará a la Federación Canaria de Municipios (FECAM) y a los distintos ayuntamientos de la isla. El propósito es homogeneizar los planes de protección civil locales, eliminando las disparidades en la respuesta ante emergencias y asegurando una coordinación unificada en todo el territorio.
En el plano técnico y divulgativo, el Instituto Volcanológico de Canarias (INVOLCAN) asumirá un papel protagonista en la formación ciudadana. La institución insular apuesta por la pedagogía preventiva como herramienta fundamental para reducir la vulnerabilidad ante posibles escenarios eruptivos. Con este movimiento, Tenerife busca consolidar un modelo de gobernanza del riesgo que priorice la seguridad jurídica de los residentes y la capacidad de anticipación frente a la incertidumbre geológica, un enfoque que marca un cambio de paradigma en la planificación de emergencias en el archipiélago.