
Tenerife estandariza sus planes de emergencia para mejorar la resiliencia y la coordinación municipal
El Cabildo de Tenerife impulsa una reforma integral en la gestión de emergencias que busca estandarizar los protocolos municipales, fortalecer la resiliencia de las infraestructuras críticas y fomentar una cultura de prevención activa ante riesgos volcánicos y forestales.
La gestión de las emergencias en Tenerife está experimentando un cambio de paradigma hacia la estandarización técnica y la resiliencia operativa, según se desprende de las recientes declaraciones de los responsables insulares sobre la actualización de los Planes de Emergencia Municipal (PEMU). El objetivo central de esta hoja de ruta es trascender la mera respuesta reactiva para consolidar una estructura de protección civil que integre la salvaguarda de la actividad económica y el tejido social de la isla.
La estrategia, tal y como ha trascendido, se articula sobre la homogeneización de los protocolos locales mediante el uso de plantillas técnicas comunes y auditorías periódicas. Este enfoque busca eliminar las disparidades en la capacidad de respuesta entre municipios, garantizando que tanto las rutas de evacuación como la gestión de albergues y puntos de encuentro operen bajo criterios de compatibilidad insular. En este sentido, la administración insular ha puesto el foco en la protección de colectivos vulnerables, implementando registros específicos para personas con movilidad reducida o dependencia, cuya información se compartirá de forma transversal con los servicios sociales para asegurar una atención prioritaria y logística especializada durante cualquier crisis.
El plan de contingencia no se limita a la población civil, sino que abarca la infraestructura crítica. Se ha realizado un inventario exhaustivo de redes de suministro —agua, energía y comunicaciones— y hospitales, estableciendo alternativas operativas para garantizar la continuidad de los servicios esenciales. Esta visión integral incluye, además, la protección del patrimonio histórico y el apoyo a la continuidad de la actividad de empresas y autónomos, bajo la premisa de que la seguridad pública debe proteger el proyecto de vida de los ciudadanos.
En el ámbito de la comunicación, la estrategia contempla un despliegue multicanal que incluye alertas tempranas vía SMS, aplicaciones móviles y campañas divulgativas multilingües. La formación ciudadana se perfila como un pilar fundamental, combinando materiales educativos con simulacros prácticos. De hecho, la planificación para 2025 incluye dos ejercicios de gran escala: uno centrado en incendios forestales en la interfaz urbano-forestal de La Guancha y otro enfocado en riesgo volcánico en los municipios de Guía de Isora y Santiago del Teide. Estos ensayos, que incorporan lecciones aprendidas de experiencias previas como el EU-Modex Tenerife 2025, buscan poner a prueba la coordinación entre administraciones y la capacidad de reacción ante incidentes imprevistos.
Finalmente, el protocolo de evacuación ha sido revisado para incluir la gestión de animales, tanto de compañía como de granja, integrando zonas específicas en los albergues. Con estas medidas, el Cabildo pretende consolidar una cultura de prevención activa que, más allá de la integridad física, garantice la estabilidad operativa de la isla ante escenarios de riesgo, ya sean volcánicos o de otra índole.