
Tensión en Tenerife por la exclusión del Hermano Pedro en la visita papal
Ayuntamientos del sur de Tenerife han mostrado su malestar ante la comisión organizadora de la visita papal por la exclusión del Hermano Pedro en los actos centrales, calificando la omisión como un desaire institucional.
La organización de la próxima visita del papa León XIV al archipiélago canario ha generado una notable fricción institucional. Según ha dado a conocer Diario de Avisos, el malestar se ha instalado en la comarca sur de Tenerife, donde diversos ayuntamientos preparan una misiva formal dirigida a la comisión organizadora del viaje papal. El motivo de la queja reside en la ausencia del Hermano Pedro en los actos centrales de la visita, una omisión que los representantes locales califican de desaire, especialmente al coincidir con el cuarto centenario del nacimiento del religioso.
El punto de mayor controversia es la eucaristía multitudinaria que tendrá lugar el 12 de junio en la explanada portuaria de Santa Cruz de Tenerife, donde se prevé una afluencia superior a los 50.000 fieles. La planificación del evento contempla la presencia en el altar de la Virgen de Candelaria y del Cristo de La Laguna, pero excluye la imagen del primer santo canario. Esta decisión ha sido interpretada por miembros de la comisión conmemorativa del IV centenario, entre ellos el historiador y magistrado Nelson Díaz Frías, como una falta de reconocimiento hacia la figura de Pedro de San José de Betancur, cuya labor en Guatemala fue determinante para la expansión de la Orden de los Betlemitas.
Desde una perspectiva sociopolítica, el conflicto pone de manifiesto una brecha histórica entre el sur de la isla y los centros de decisión eclesiásticos y gubernamentales. Voces críticas, como la del exconcejal José Alberto Delgado, sostienen que el origen geográfico del santo —nacido en Vilaflor de Chasna— ha condicionado históricamente la proyección de su legado, sugiriendo que la falta de peso demográfico o económico de su municipio natal ha derivado en una postergación institucional. Para los críticos, este episodio no es un hecho aislado, sino un reflejo de una desconexión entre la jerarquía religiosa y la realidad espiritual de la ciudadanía, a la que se suma una supuesta pasividad de las autoridades políticas locales ante lo que consideran un agravio a la memoria del religioso.
La reclamación, que cuenta con el respaldo diplomático de la embajada y el consulado de Guatemala, busca revertir esta situación antes de la llegada del pontífice. El debate trasciende lo meramente protocolario, planteando una reflexión sobre cómo se gestiona el patrimonio histórico y religioso en las visitas de Estado y de la Santa Sede, y si los criterios de selección de las imágenes devocionales responden a una representación equitativa de la identidad insular o a una jerarquía tradicional que, según los afectados, ignora la trascendencia del primer santo canonizado de Centroamérica.