El Monasterio de Santa Clara prepara los elementos litúrgicos para la visita del Papa a Tenerife

El Monasterio de Santa Clara prepara los elementos litúrgicos para la visita del Papa a Tenerife

Recurso: El Día

El Monasterio de Santa Clara de La Laguna prepara artesanalmente las 40.000 formas eucarísticas y los elementos textiles necesarios para la próxima misa que oficiará el Papa en Tenerife.

La logística de una visita pontificia trasciende los protocolos de seguridad y los dispositivos de movilidad urbana, revelando una dimensión artesanal que, aunque invisible para el gran público, resulta esencial para el desarrollo de la liturgia. Según ha trascendido recientemente, el Monasterio de Santa Clara de La Laguna se ha convertido en el epicentro de la preparación material para la próxima misa que oficiará el Papa el 12 de junio en Tenerife, asumiendo una responsabilidad que combina la manufactura técnica con la tradición contemplativa.

La comunidad religiosa ha asumido el encargo de la Diócesis de Tenerife para proveer las 40.000 formas eucarísticas necesarias para la comunión de los asistentes. Este volumen de producción, que se aleja de los procesos industriales, se gestiona mediante un método manual basado en la cocción de una mezcla de harina y agua. La meticulosidad del proceso incluye un control de calidad exhaustivo, donde cada unidad es inspeccionada individualmente para descartar irregularidades físicas antes de su empaquetado. Para esta ocasión, se ha optado por un diámetro de cuatro centímetros, una medida superior a la estándar, diseñada específicamente para optimizar la distribución del sacramento ante la previsión de una afluencia masiva de fieles.

Más allá de la producción de hostias, el convento ha centralizado la confección de los elementos textiles que presidirán el altar y el entorno urbano. Las religiosas están trabajando en un mantel de lino, ejecutado bajo los cánones litúrgicos tradicionales, y en un repostero de brocado blanco con galones dorados y el escudo pontificio, destinado a engalanar el balcón del Obispado durante la estancia del Pontífice.

Este despliegue de trabajo manual, liderado por la madre abadesa Sor Pilar Climent y con la participación activa de religiosas como Sor Belén Prieto, se enmarca en la labor histórica de las clarisas, quienes llevan décadas suministrando material litúrgico a las parroquias del archipiélago. La relevancia de esta intervención radica en la integración de la técnica artesanal con el sentido espiritual de la orden, donde la manufactura de los objetos destinados al culto se entiende como una extensión de su propia vida monástica. En un contexto donde los grandes eventos suelen estar marcados por la tecnología y la inmediatez, el monasterio lagunero reivindica el valor del silencio y la paciencia como herramientas de gestión logística, dotando a los elementos de la misa de una carga simbólica que, para la comunidad, es inseparable de la oración que acompaña cada puntada y cada pieza de pan ácimo.