Evacuado el aeropuerto de Tenerife Norte por una incidencia técnica que causó retrasos y caos en la terminal

Evacuado el aeropuerto de Tenerife Norte por una incidencia técnica que causó retrasos y caos en la terminal

Recurso: El Día

Una incidencia técnica provocada por una nube de humo obligó a evacuar el Aeropuerto de Tenerife Norte el pasado domingo, generando importantes retrasos y aglomeraciones en la terminal.

Tal y como recoge el diario El Día, la operativa del Aeropuerto de Tenerife Norte (Los Rodeos) se vio gravemente alterada durante la mañana del pasado domingo debido a una incidencia técnica que obligó a evacuar las instalaciones. Este suceso, provocado por la presencia de una nube de humo en el área de embarque, ha vuelto a poner de manifiesto la vulnerabilidad de las infraestructuras aeroportuarias ante imprevistos que, aunque breves en su resolución, generan un efecto dominó en la logística de transporte aéreo.

La activación de los protocolos de seguridad por parte de los equipos de extinción de incendios de Aena forzó el desalojo preventivo de los usuarios, quienes fueron instados a abandonar el edificio de manera ordenada. El incidente derivó en una saturación inmediata de los accesos exteriores, donde la afluencia masiva de viajeros coincidió con la operativa habitual de taxis y transporte público. Aunque la actividad en la zona de embarque se restableció en torno a las 09:30 horas, el impacto en el flujo de pasajeros fue notable. La escasez de bandejas en los filtros de seguridad provocó un cuello de botella que ralentizó el tránsito de los usuarios, obligando a un despliegue extraordinario de efectivos de la Policía Nacional y la Policía Canaria para reforzar las labores de control y orden público que habitualmente gestionan las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.

El perfil de los afectados resultó heterogéneo, abarcando desde grupos de deportistas y turistas peninsulares hasta residentes que se desplazaban para participar en eventos tradicionales, como la romería de Tegueste. Esta diversidad de viajeros, sumada a la alta ocupación propia de los periodos de movilidad estacional, intensificó la percepción de descontrol en las terminales. Aena, que centralizó la comunicación a través de sus canales oficiales, instó a los afectados a verificar la situación de sus enlaces directamente con las compañías aéreas ante las demoras acumuladas.

Este episodio subraya la importancia de la resiliencia operativa en los aeropuertos insulares, donde cualquier interrupción en los controles de seguridad o en la gestión de flujos de pasajeros tiene una repercusión directa en la conectividad regional. La normativa vigente en materia de seguridad aeroportuaria exige que, ante cualquier alerta de esta naturaleza, la prioridad absoluta sea la integridad física de los usuarios, un procedimiento que, si bien garantiza la seguridad, suele derivar en una compleja gestión de las esperas y en la necesidad de una coordinación interinstitucional reforzada para evitar el colapso de las terminales.