
Cancelan la jornada inaugural del Tenerife Music Festival por restricciones de seguridad
La cancelación de la jornada inaugural del Tenerife Music Festival por restricciones de seguridad obligó a suspender la actuación de Nathy Peluso, quien decidió prolongar su estancia en la isla visitando la playa de La Tejita.
La cancelación de la jornada inaugural del Tenerife Music Festival, prevista para el pasado 12 de junio, ha dejado una estela de incertidumbre logística y un cambio de planes inesperado para una de sus cabezas de cartel, Nathy Peluso. Tal y como recoge la prensa local, la imposibilidad de llevar a cabo el evento en la Dársena de Los Llanos fue consecuencia directa de las restricciones de seguridad y movilidad impuestas por la visita del papa León XIV a la isla, una circunstancia que obligó a la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife a revocar los permisos necesarios para el montaje técnico y la celebración de los conciertos.
Más allá de la suspensión, que también afectó a otros artistas programados como Rels B y El Arrebato, el paso de la intérprete argentina por el archipiélago ha cobrado relevancia mediática a través de su propia actividad en redes sociales. Lejos de abandonar el territorio tras la anulación de su actuación, Peluso optó por prolongar su estancia, utilizando su perfil público para difundir registros visuales en la playa de La Tejita, en Granadilla de Abona. Este enclave, caracterizado por su proximidad a la reserva natural de Montaña Roja, se ha consolidado como un punto de referencia paisajístico en el sur tinerfeño, atrayendo tanto a residentes como a un turismo de perfil estético que busca entornos volcánicos singulares.
Este episodio supone un paréntesis en la trayectoria de la artista en las Islas Canarias, donde ya había consolidado una base de seguidores tras sus participaciones en el Phe Festival de Puerto de la Cruz en 2018 y en el evento Ritmos del Mundo en 2022. La reciente frustración de su directo en el Tenerife Music Festival 2026 subraya la complejidad de coordinar grandes eventos culturales en espacios portuarios cuando estos coinciden con dispositivos de seguridad de alto nivel, como los que requieren las visitas de jefes de Estado o figuras de relevancia internacional. La situación pone de relieve, una vez más, la vulnerabilidad de la agenda cultural ante las necesidades de la logística institucional, dejando en este caso una estampa turística como único testimonio de una cita musical que, finalmente, no pudo materializarse.