
El Cabildo de Tenerife busca desbloquear los proyectos de energías renovables para cumplir con los objetivos de 2030
El Cabildo de Tenerife busca desbloquear la transición energética insular mediante la agilización administrativa, la creación de zonas de aceleración de renovables y el uso de tecnología avanzada para superar los cuellos de botella que impiden alcanzar los objetivos de descarbonización para 2030.
La transición energética en Tenerife se enfrenta a un punto de inflexión crítico. Según ha trascendido tras la reciente mesa de trabajo convocada por el Cabildo insular, la administración local busca desbloquear el estancamiento que sufren los proyectos de energías limpias, una necesidad acuciante si se pretende alcanzar las metas de descarbonización fijadas para el horizonte 2030. La reunión, que reunió a la presidenta Rosa Dávila con representantes de la Asociación Canaria de Energías Renovables (ACER), la Unión Española Fotovoltaica (UNEF) y el Colegio Oficial de Ingenieros Industriales, pone de manifiesto la urgencia de armonizar la capacidad de la red eléctrica con la ambición de las nuevas instalaciones.
El diagnóstico compartido por los agentes del sector apunta a una compleja red de obstáculos que trascienden la mera voluntad política. Los cuellos de botella en la tramitación administrativa, la saturación de los puntos de evacuación y la carencia de infraestructuras de almacenamiento son, hoy por hoy, los principales frenos para la inversión. Ante este escenario, el Cabildo ha planteado la creación de Zonas de Aceleración de Renovables como una vía para agilizar la burocracia, mientras que el sector insiste en la necesidad de un modelo de generación distribuida que evite la saturación territorial que generan las grandes plantas fotovoltaicas o eólicas.
Más allá de la capacidad técnica, el debate ha derivado hacia la soberanía energética y la justicia social. La propuesta de ACER de instaurar un "TeneForo" busca integrar en la estrategia insular no solo la seguridad del suministro, sino también la aceptación social de las infraestructuras y la lucha contra la pobreza energética. En este sentido, se ha puesto sobre la mesa el aprovechamiento de cubiertas públicas para el autoconsumo y el fomento de comunidades energéticas, herramientas que permitirían democratizar el acceso a la energía limpia.
Para resolver las incertidumbres sobre la estabilidad del sistema, se ha planteado el uso de tecnología avanzada, concretamente el desarrollo de un gemelo digital del sistema eléctrico insular. Esta iniciativa, que contaría con el respaldo técnico del Instituto Tecnológico y de Energías Renovables (ITER), permitiría modelizar la red con precisión, facilitando una planificación más eficiente y la integración de soluciones innovadoras como la agrivoltaica. La hoja de ruta trazada por el Cabildo pretende, en última instancia, transformar el potencial natural de la isla en un motor económico capaz de generar empleo estable, siempre bajo la premisa de un encaje territorial ordenado que garantice el equilibrio entre el desarrollo industrial y la preservación del entorno.