Desahucio inminente en Tenerife: una madre víctima de violencia de género denuncia la falta de alternativas habitacionales

Desahucio inminente en Tenerife: una madre víctima de violencia de género denuncia la falta de alternativas habitacionales

Recurso: El Día

Una mujer víctima de violencia de género y madre de un menor se enfrenta a un desahucio inminente en Santa Cruz de Tenerife ante la falta de alternativas habitacionales públicas y la imposibilidad de asumir el aumento del alquiler exigido por la propiedad.

La crisis habitacional en España vuelve a poner de manifiesto la fragilidad de los colectivos más vulnerables, tal y como ha reportado recientemente el diario El Día. El caso de una mujer de 30 años en Santa Cruz de Tenerife, madre de un menor de nueve años y víctima de violencia de género, ilustra la incapacidad del sistema actual para ofrecer alternativas habitacionales efectivas ante procesos de desahucio por finalización de contrato.

La situación de esta ciudadana, que se enfrenta a una orden de lanzamiento fijada para el próximo 7 de septiembre, evidencia las carencias de un parque público de vivienda insuficiente. A pesar de haber solicitado acceso a inmuebles protegidos durante casi una década y de haber recurrido a entidades como Cáritas, Visocan o Provivienda, la afectada se encuentra en un callejón sin salida. La propuesta de trasladarse a un recurso temporal, como un hostal o una pensión, no solo resulta una solución precaria, sino que, según la afectada, supondría una ruptura traumática para la estabilidad emocional y el desarrollo de su hijo, además de implicar la pérdida de sus enseres personales.

El conflicto surge ante la pretensión de la propiedad de duplicar el importe del alquiler, elevándolo de los 450 euros actuales a más de 850 euros mensuales. Esta cifra resulta inasumible para una unidad familiar que, pese a contar con un historial de cumplimiento en sus obligaciones financieras durante los últimos cinco años, carece de una red de apoyo familiar que actúe como colchón. La problemática se agrava por las condiciones de habitabilidad del inmueble actual —un espacio con deficiencias de ventilación y exceso de humedad— y por la proximidad geográfica de su agresor, sobre quien pesa una orden de alejamiento, lo que añade una capa de inseguridad vital al proceso de desahucio.

Este escenario pone de relieve la desconexión entre los protocolos administrativos y la realidad social. Aunque la normativa vigente permite solicitar prórrogas en casos de vulnerabilidad acreditada, estas medidas suelen ser paliativos temporales que no resuelven el problema de fondo: la escasez de oferta asequible en el mercado libre y la saturación de los servicios de acogida. La afectada denuncia una falta de respuesta institucional efectiva, señalando que, a pesar de su perfil como víctima de violencia de género y su situación de desemparo, las administraciones locales no han logrado articular una alternativa habitacional estable.

La inminencia del juicio, programado para este lunes, marca un punto de inflexión en la vida de esta familia. La incertidumbre sobre el futuro inmediato, sumada a la imposibilidad de acceder a un alquiler privado debido a las exigencias de avales y fianzas, ha derivado en un deterioro de la salud mental de la madre. Su testimonio subraya una realidad creciente en los núcleos urbanos españoles: la existencia de ciudadanos con capacidad de pago para rentas moderadas que, sin embargo, son expulsados del mercado por una escalada de precios que no guarda relación con la calidad de los inmuebles ni con la realidad socioeconómica de las familias.