
Tenerife: La ermita de Candelaria, promesa cumplida tras un milagro.
Una ermita excavada en la montaña cerca del Barranco de Santos, en Tenerife, fue construida hace casi un siglo por un vecino en agradecimiento a la Virgen de Candelaria tras sobrevivir milagrosamente a una grave caída.
La Virgen de Candelaria es una de las figuras más queridas por todos los canarios. Cuando surgen problemas, muchos fieles acuden a ella buscando protección y esperanza, confiando en su ayuda para superar los momentos difíciles. Así lo hizo Antonio Hernández, un vecino de Tenerife, hace casi un siglo. Él mismo vivió un suceso que muchos consideran milagroso: tras una grave caída desde varios metros de altura, prometió que, si sobrevivía, construiría una ermita en honor a la Virgen.
En un rincón escondido, cerca del Barranco de Santos, y excavada en una montaña, se encuentra esta pequeña capilla dedicada a la Virgen de Candelaria. La imagen de la Morenita está siempre cerca de los vecinos de la zona. Para llegar a ella, hay que tomar una carretera asfaltada después de cruzar el puente de Javier de Loño, en dirección al barrio de La Salud.
Antonio Hernández, con solo 8 años, sufrió un terrible accidente al caer desde 28 metros de altura cerca del barranco junto a su casa. La caída le causó heridas muy graves que lo dejaron al borde de la muerte. En medio de la desesperación, el niño y su familia hicieron una promesa a la Virgen de Candelaria: le rendirían un homenaje eterno si lograba sobrevivir. Milagrosamente, Antonio se recuperó y, fiel a su palabra, decidió cumplir lo prometido a la Morenita.
Cuando creció, el propio Antonio construyó con sus propias manos una pequeña cueva en la montaña, que con el tiempo se convirtió en una ermita. Allí colocó una imagen de la Virgen de Candelaria como muestra de su gratitud.
Con el paso del tiempo, este lugar se hizo conocido en la zona, y muchos vecinos acuden a él para rezar a la patrona de las islas.
Hoy en día, en la ermita se siguen celebrando misas y actos religiosos que mantienen viva la devoción a la Virgen de la Candelaria. Con los años, el templo ha incorporado también otras imágenes muy veneradas, como San Judas Tadeo, San Nicolás de Bari y el Santo Hermano Pedro, aumentando así su valor espiritual.
Hace ya tres décadas, se fundó en este pequeño santuario la Hermandad de Jesús Nazareno y Nuestra Señora de la Candelaria, reconocida oficialmente por la Diócesis Nivariense el 15 de mayo de 1995. Desde entonces, el templo también acoge una pequeña talla de Jesús Nazareno, reforzando aún más su papel como espacio de fe y tradición en la isla.
Cuando la Virgen de Candelaria regrese esta tarde a su santuario, recordaremos que siempre tendremos un rincón en la capital donde acudir a rezarle en los momentos difíciles, tal como lo hizo Antonio hace casi un siglo.